Acción contra el Hambre duplica los niveles de cobertura del tratamiento nutricional con un novedoso proyecto piloto en Malí

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La mortalidad infantil de Malí se encuentra entre las más altas del mundo. Mediante esta iniciativa, el C-Project, se ha probado que se puede ampliar la prevención, detección y tratamiento de la desnutrición. (foto: Ángel Martínez Colina)

Actualmente, en plena estación del hambre, 3 millones de personas se enfrentan a una situación de inseguridad alimentaria en el país y más de 700.000 niños menores de cinco años sufren desnutrición.

Ante la falta de capacidad de los servicios de salud para responder a las altas tasas de desnutrición y mortalidad infantil, Acción contra el Hambre ha puesto en marcha en Kayes, en el suroeste de Malí, C-Project, una innovadora iniciativa para extender la cobertura de la asistencia sanitaria y mejorar el acceso de la población a los servicios de prevención y curación.

“Hemos conseguido duplicar el alcance del tratamiento nutricional mediante la figura del agente de salud comunitario, personal sanitario rural del sistema público de salud que hasta ahora se centraban solo en tratamiento de malaria, diarrea e infecciones respiratorias. Formándoles específicamente para diagnosticar y tratar la desnutrición quedan superadas las barreras físicas y económicas que puedan separar a las poblaciones más aisladas del tratamiento”, señala Pilar Charle, médico nutricionista de Acción contra el Hambre.

“En un momento en el que solo uno de cada diez niños con desnutrición aguda tiene acceso al tratamiento, sobradamente probado, eficaz y asequible, que puede salvarles la vida, el mayor reto para las organizaciones humanitarias era ampliar masivamente el alcance de los alimentos terapéuticos listos para su uso. El desarrollo de estos concentrados nutritivos que permiten salvar a un niño desnutrido sin ser hospitalizado marcaron un antes y un después hace diez años en la lucha contra el hambre. Pasos como el de ahora, claves para su difusión, podrán marcar un nuevo punto de inflexión. Podemos hacer historia convirtiéndonos en la generación que acabará con el hambre”, así resumen Amador Gómez, director técnico de Acción contra el Hambre, la trascendencia de este proyecto.

En un país como como Malí, donde el 42% de la población, la mayoría en las zonas rurales, no dispone de servicios de salud en un radio de 5 km, y donde el rápido crecimiento demográfico ha provocado que las infraestructuras sanitarias sean insuficientes, muchas muertes ocurren en casa porque los enfermos no llegan a asistir a los centros de salud o lo hacen tarde. La tasa estimada de mortalidad materna es de 550 muertes por cada 100.000 nacidos vivos y la de mortalidad infantil se estima en 123 por cada 1.000 nacimientos. Las enfermedades más mortales para los niños menores de cinco años son la neumonía, la diarrea, la malaria y la desnutrición aguda severa. “La escasez de infraestructuras de salud que obligan a recorrer largas distancias hasta los centro de atención,  el desconocimiento de los servicios de los que se disponen o cómo funcionan, o incluso desconocimiento de la desnutrición o cómo tratarla, son los principales factores que impiden que la población pueda acceder a los servicios de tratamiento de la desnutrición aguda”, señala Pilar Charle.

Acción contra el Hambre está desarrollando un proyecto piloto, el C-Project, en Kita, en la región de Kayes, como parte de una nueva estrategia. Una iniciativa que representa una alternativa para el tratamiento de la desnutrición y otras enfermedades como la diarrea o la malaria en los centros de salud, extendiendo la cobertura de la asistencia sanitaria y mejorando el acceso de la población a los servicios de prevención y curación, a través de la figura de los trabajadores comunitarios de salud.

“Así, mediante la implicación de la comunidad y la formación de los trabajadores sanitarios para detectar y tratar la desnutrición aguda severa en los niños, podemos mejorar la cobertura a los servicios fuera de las estructuras de salud a través del C-Project”, continúa Pilar Charle.

“Hemos rediseñado nuestra manera de intervenir para integrarla con el sistema de asistencia sanitaria y concentrar nuestros esfuerzos en la atención primaria con dos enfoques: intervenciones de supervivencia infantil (centrado en las cuatro causas de muerte entre los menores de cinco años: neumonía, diarrea, malaria y desnutrición aguda severa) e intervenciones de desarrollo infantil (para mejorar la salud y la nutrición de madres, recién nacidos, lactantes y niños menores de cinco años). En definitiva, “las soluciones a los problemas de las comunidades se encuentran precisamente en las comunidades. Solo necesitan ser descubiertas”, concluye Pilar.