Huracán Matthew en Haití: tres meses después, UNICEF continúa llevando ayuda a la población afectada

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© UNICEF/Moreno Gonzalez

Aún queda mucho por hacer para que 1,4 millones de niños y sus familias tengan acceso a agua potable, salud, educación y protección

Casi tres meses después del paso del huracán Matthew por Haití, UNICEF y sus aliados continúan llevando ayuda humanitaria a quienes resultaron más afectados por esta tormenta de categoría 4.

El huracán afectó a más de 2 millones de personas, entre ellas 900.000 niños. De todas ellas, 1,4 millones siguen necesitando ayuda, incluyendo 600.000 niños. Además de las pérdidas personales de hogares y cosechas, más de 716 escuelas, numerosas instalaciones sanitarias y la infraestructura de saneamiento sufrieron daños.

UNICEF y sus aliados, junto con el Gobierno de Haití, han podido garantizar agua potable a diario para más de 281.000 personas, incluidos más de 118.000 niños. UNICEF participó en noviembre en la campaña de vacunación contra el cólera y garantizó que se proporcionara información sobre la prevención de esta enfermedad. La campaña alcanzó a 807.395 personas, de las que 309.213 eran niños de entre 1 y 14 años.

En lo que se refiere al sector sanitario, UNICEF ha restablecido el sistema de cadena de frío de 37 centros, ha equipado a 35 centros ambulatorios de tratamiento contra la desnutrición en Grand Anse y Sur, y dos centros para pacientes hospitalizados en cada uno de esos departamentos.

En educación, UNICEF ha rehabilitado 14 escuelas y está trabajando en otras 107. El arreglo de estos centros ha posibilitado la vuelta a clase de 4.200 alumnos. Se espera que más de 36.000 estudiantes puedan volver a las escuelas rehabilitadas por UNICEF.

UNICEF trabaja estrechamente con las comunidades contra la desnutrición que afecta a niños y adultos mientras tratan de recuperarse de la prolongada sequía y de las consecuencias del huracán Matthew, como el constante riesgo de enfermedades y la pérdida de medios de vida.

Las acciones que UNICEF lleva a cabo en materia de protección se orientan a apoyar a las familias que han perdido sus medios de subsistencia, con el fin de prevenir la separación de sus hijos. Habitualmente, sus propios padres les dejan en residencias con la expectativa, a menudo equivocada, de que así puedan acceder a la educación que ellos no pueden permitirse. Además, se sabe que el estrés ligado a las dificultades económicas puede conducir a la violencia y a un incremento de la tensión social. La combinación de ambos factores dispara las probabilidades de que los niños sufran abuso y abandono.

Para permanecer más cerca aún de la población y mejorar la prestación de servicios a los niños afectados por el huracán y sus familias, UNICEF ha abierto dos nuevas oficinas en terreno: una en Les Cayes, en el departamento Sur, y otra en Jérémie, en el departamento de Grand Anse.”Tres meses después de Matthew, los avances ya son visibles: el acceso a agua potable es cada vez mejor, la gran mayoría de las escuelas y varios centros de salud han reabierto sus puertas y las áreas de más difícil acceso están recibiendo asistencia. UNICEF sigue trabajando para cumplir con su mandato y sus obligaciones en los esfuerzos de emergencia y desarrollo”, ha asegurado Marc Vincent, representante de UNICEF en Haití.

Para llevar a cabo estas acciones, UNICEF ha necesitado financiación. Su llamamiento para Haití creció de los 13,4 millones de dólares previos al huracán a los 36,6 millones posteriores, de los cuales ha conseguido más del 85% gracias a la generosidad de sus donantes. Dichos fondos han ayudado a UNICEF a cubrir las necesidades más urgentes de las familias y los niños de Haití en materia de agua y saneamiento, salud, nutrición, educación y protección.

Queda mucho por hacer en el año que empieza para que los niños haitianos y sus familias puedan acceder en condiciones dignas a agua potable y saneamiento, así como a medidas de protección, a educación y a servicios de salud. Una vez más, UNICEF depende de la generosidad de los donantes para continuar con su misión y mantenerse fiel a su mandato, que no es otro que proporcionar una oportunidad justa a cada niño.