Extraordinario viaje de dos discapacitados huyendo del ISIS

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Esta es la historia de un extraordinario viaje de dos refugiados, Alan Mohammad, de 31 años, y su hermana Gyan, de 28, que viajaron desde Siria hasta un campo de refugiados en Grecia para escapar del grupo armado autodenominado Estado Islámico y se reunieron finalmente con su familia en Alemania.

Alan y Gyan, que sufren distrofia muscular desde su nacimiento, huyeron de su hogar en Hasaka, en el noreste de Siria, cuando el Estado Islámico avanzó hacia esa zona. En tres ocasiones trataron de cruzar la frontera con Turquía, pero en todas ellas la policía turca les disparó. Luego intentaron una vía de escape diferente, cruzando la frontera con Irak, donde permanecieron año y medio, pero cuando el Estado Islámico comenzó a aproximarse se vieron obligados a huir de nuevo. Desde allí su padre siguió camino con una de sus hijas y logró llegar a Alemania.

Cuando el Estado Islámico avanzó en Irak, cruzaron las montañas hasta Turquía, sujetos con correas a los costados de un caballo. Su madre, su hermano y su hermana menor iban detrás, empujando sus pesadas sillas de ruedas.

Desde Turquía pagaron a unos traficantes de personas para que los llevaran, en una travesía aterradora, a bordo de un barco abarrotado de gente a la isla griega de Quíos. Una vez allí, los llevaron al campo de refugiados de Ritsona, en territorio continental griego, donde quedan abandonados a su suerte en condiciones espantosas.

Tras su primera entrevista con la Oficina de Asilo griega, a finales de septiembre de 2016, la familia fue trasladada desde el campo de Ritsona a un hotel de Corinto, a una hora al norte de Atenas, con la ayuda del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados.

Después, hace una semana, recibieron la noticia que estaban esperando. En una visita a la Oficina de Asilo les dijeron que volvieran a casa e hicieran las maletas para volar a Múnich. El jueves pasado, en un emotivo reencuentro, se reunieron con su padre y su hermana, a los que hacía más de un año que no habían visto, en un centro para personas refugiadas de las afueras de Hanover.