Las inundaciones en Guatemala acaban con el 75% de los cultivos en algunas zonas Las evaluaciones de Acción contra el Hambre sobre el terreno en los departamentos de Escuintla, Santa Rosa, Jutiapa y San Marcos (norte y sur del país) muestran más de 16.700 familias afectadas, con pérdidas de algunos cultivos que sobrepasan el 80% y con las infraestructuras de agua y saneamiento muy dañadas o destruidas por completo

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Llueve torrencialmente en Guatemala. Tras la evaluación de daños de los equipos de Acción contra el Hambre sobre el terreno en los departamentos más afectados por la depresión tropical 12-E y el impacto en los medios de vida de las comunidades rurales de las cuencas bajas de los ríos Achiguate, Madre Linda, Los Esclavos y Paz, la organización propone llevar a cabo distribuciones de agua potable y kits de higiene, y de alimentos listos para cocinar sin fuego, así como la apertura de caminos dañados y puentes.

 

Durante la evaluación en 106 comunidades de 7 municipios litorales, se  han contabilizado un total de 16.708 familias afectadas. Todavía queda mucha agua en los terrenos. Se estima que la mitad de los hogares de esos municipios han sido inundados o destruidos, con niveles de agua que sobrepasaban el metro y medio en muchos lugares.

 

Cultivos como los de maíz han quedado dañados en más del 70%, de frijol hasta el 83% y de otros cultivos como el plátano, las hortalizas, el ajonjolí y el pashte han sufrido también pérdidas por encima del 40%. Además de las aves de corral que han muerto como consecuencia de las riadas e inundaciones, con pérdidas que oscilan entre el 20 y el 60%. “Toda está lluvia está poniendo en peligro los frágiles medios de vida de la población”, afirma Olivier Longué, director general de Acción contra el Hambre, que ha vuelto de Guatemala hace apenas unos días. “El hambre estacional se repite año tras año. Unas veces es la sequía y otras la lluvia. Es lo que pasa cuando se vive en una situación de riesgo constante”.

Las infraestructuras de agua y saneamiento han quedado severamente dañadas o completamente destruidas: 25 sistemas de agua potable han quedado dañados, así como 55 escuelas, centros de salud y centros comunales. Más de 12.300 pozos y 9.300 letrinas han quedado inhabilitados o parcialmente destruidos, lo que supone un serio problema para el suministro de agua potable y la deposición de excretas. La destrucción de los sistemas de agua y saneamiento supone un alto riesgo de enfermedades, infecciones y problemas nutricionales. De hecho, ya se está produciendo un aumento notable de infecciones respiratorias agudas y enfermedades diarreicas agudas.

En las poblaciones de los departamentos del litoral aseguran que estas inundaciones han superado el impacto de inundaciones pasadas, pues se sufrieron varias consecutivas en ocho días y nunca habían alcanzado la altura y los daños causados como en esta ocasión. 

A medio plazo, Acción contra el Hambre se está preparando para la limpieza y desinfección de pozos artesanales, así como llevar a cabo programas de mano de obra intensiva para rehabilitar caminos, puentes y bordas. Además, se trabajará en el apoyo para la siembra de granos básicos para los pequeños productores, para la rehabilitación pecuaria de animales de de granja (gallinas, cerdos, patos, etc.) y el fortalecimiento de las estructuras comunitarias en la preparación y respuesta a desastres.

 

Acción contra el Hambre es una organización humanitaria internacional e independiente que combate la desnutrición infantil a la vez que garantiza agua y medios de vida seguros a las poblaciones más vulnerables. Intervenimos en más de 40 países apoyando a más de 6,4 millones de personas. Nuestra visión es un mundo sin desnutrición; nuestro primer objetivo, devolver la dignidad a quienes hoy viven amenazados por el hambre.