Un año después del terremoto en Nepal, Entreculturas ha atendido a un total de 1.090 familias de 11 distritos y recuperado la acción educativa en 89 escuelas, beneficiando a un total de 13.253 niños y niñas

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• Un año después del terremoto que asoló Nepal, Entreculturas hace balance de su intervención.

• Tras los problemas de vivienda, el Gobierno ha detectado que la segunda necesidad más urgente en Nepal es la educación. La educación en situaciones de emergencia contribuye a ofrecer protección física y psicosocial a la población, especialmente a los niños y niñas, que son más vulnerables.

• Las situaciones de pobreza y vulnerabilidad multiplican exponencialmente los efectos de las catástrofes naturales sobre las poblaciones, como se vio en Haití, en Nepal o en Ecuador.

Entreculturas, Madrid, 25 de abril de 2016.- El 25 de abril de 2015, un terremoto de 7,8 grados sacudió Nepal dejando casi 8.900 fallecidos y más de 22.000 personas heridas. Además, más de 600.000 viviendas resultaron completamente destruidas y otras 285.000 sufrieron algún tipo de daño. En lo referente a las escuelas, cerca de 1 millón de niños y niñas se quedó sin poder ir al colegio.

Desde el primer momento Entreculturas activó su protocolo de emergencia y se puso en contacto con su contraparte en el terreno para evaluar los daños, movilizarse rápidamente y recaudar fondos para el envío de ayuda inmediata con la que atender a las personas de las regiones más afectadas. Para Entreculturas es muy importante apoyar a las poblaciones afectadas por desastres naturales con programas de largo recorrido. Por eso, Entreculturas sigue apoyando la labor de reconstrucción en Nepal un año después del terremoto o en Haití 6 años después del terremoto. También acaba de comenzar un programa de ayuda de emergencia para Ecuador tras el terremoto de la semana pasada.

La fase de emergencia en Nepal (abril-agosto) se coordinó a través del Nepal Jesuit Social Institute (NJSI) que, junto con la colaboración de miles de voluntarios y voluntarias locales (sobre todo, estudiantes de las instituciones educativas jesuitas del país), distribuyeron ayuda humanitaria (alimentos no perecederos, cápsulas de purificación de agua, tiendas de campaña, mantas, esteras, etc.) en el área urbana de Katmandú y en los distritos de Lalitpur, Sindhupalchowk, Kavrepalanchwok, Dhading, Gorkha y Nuwakot, todos ellos ubicados en el epicentro del terremoto. Posteriormente se incluyeron los distritos de Dolakha, Sindhuli, Ramechhap y Makwanpur con el constante anhelo de llegar a los más vulnerables entre los vulnerables.

En la segunda fase de recuperación temprana (septiembre-diciembre) el NJSI se centró en el reparto de artículos para el estudio: kits recreativos, uniformes, materiales educativos y mobiliario para estudiantes y profesores. El objetivo era reactivar cuanto antes la educación con el fin de que los niños, niñas y jóvenes recuperasen cierta estabilidad y no perdieran el ritmo escolar. Asimismo, se repartieron láminas de cinc para la construcción de 993 viviendas temporales.

Finalmente, desde enero de 2016 Entreculturas está en la fase de reconstrucción, atendiendo a las poblaciones rurales más remotas donde no está llegando ningún otro tipo de ayuda y que son especialmente vulnerables por su situación de partida de alto nivel de pobreza.

Desde el inicio de la intervención, Entreculturas y la Red Xavier han contribuido a que el NJSI atendiera a un total de 1.090 familias de 11 distritos y recuperara la acción educativa en 89 escuelas, beneficiando a un total de 13.253 niños y niñas.

Además, se ha llevado a cabo una línea de trabajo con mujeres apoyando la construcción de 7 «espacios seguros» (Women Safe Spaces) y respaldando la labor de la ONG local Home Net Nepal. En esta misma línea, se ha ofrecido formación a 79 mujeres en emprendimiento y gestión de actividades generadoras de ingresos (por ejemplo, elaboración de velas, collares o jabones).

En estos momentos, como el resto de organizaciones que están colaborando con el país, Entreculturas está a la espera de que el gobierno nepalí dé luz verde a la construcción de viviendas y escuelas permanentes. Mientras, continúan con la instalación de espacios temporales tanto para la actividad educativa como para garantizar la atención y el alojamiento a las personas que lo han perdido todo con el terremoto.

La pobreza y el bajo desarrollo, aliados del desastre

“Qué cierto es eso de que las situaciones de pobreza y vulnerabilidad multiplican exponencialmente los efectos de las catástrofes naturales sobre las poblaciones”, comenta nuestro compañero Pablo Funes a su regreso de Nepal. Ya antes del terremoto, el 40% de la población de Nepal vivía por debajo del umbral de pobreza y su vulnerabilidad ha hecho que el efecto del seísmo fuera mucho mayor, afectando, sobre todo, a la gente más pobre del país, en las zonas rurales más alejadas y a las personas de las castas más bajas. “La naturaleza nos habla una vez más de esta injusticia. En una pequeña aldea cerca del rio Sumkhosi el director de una escuela totalmente destruida nos contaba acerca del gran esfuerzo que supuso construirla hace más de 25 años, nadie apostaba nada por esta gente y, con el esfuerzo de la comunidad, levantaron la escuela. Ahora está destruida y tienen que empezar de nuevo. Es terrible, injusto”, relata Pablo.

Tras los problemas de vivienda, el Gobierno ha detectado que la segunda necesidad más urgente en Nepal es la educación. En Entreculturas están muy de acuerdo con esta apreciación ya que la educación en situaciones de emergencia contribuye a ofrecer protección física y psicosocial a la población, especialmente a los niños y niñas, que son más vulnerables.