En Yemen, el hambre mata cada día

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462.000 niños sufren desnutrición aguda severa y una quinta parte de la población yemení necesita asistencia nutricional (foto: Florian Seriex)

462.000 niños sufren desnutrición aguda severa en Yemen, donde la guerra entre huzíes y una coalición militar liderada por Arabia Saudita dura ya más de 20 meses.

Hafida, de 10 meses, pesa menos de cinco kilos. En los brazos de su madre, mira con grandes ojos al enfermero de Acción contra el Hambre que lo atiende, Ali Ibrahim Abdullah. “A esta edad Hafida debería pesar siete kilos. Además de estar desnutrida, tiene una infección pulmonar y otra en el oído. Su caso no es inusual, cada vez vienen más niñas y niños con este tipo de complicaciones. De las 30 consultas aproximadas diarias, 12 casos requieran atención y seguimiento por nuestra parte, un significativo aumento en relación a las cifras de 2014.”

“Según nuestras últimas encuestas, el 40% de los niños que atendemos en nuestras clínicas móviles necesitan tratamiento. La desnutrición aguda severa que padecen a menudo lleva asociada complicaciones como la malaria o la neumonía, y están muy debilitados. El tratamiento de la desnutrición debe ser una prioridad. Sin él muchos niños morirán”, se lamenta Erin Hutchinson, Director País de Acción contra el Hambre en Yemen. Tras examinar a los niños, los casos más urgentes se refieren al centro de estabilización más cercano o bien madre e hijo reciben la atención necesaria hasta que la condición del niño mejora. El tratamiento ambulatorio continúa luego hasta la recuperación total.

Según las últimas estimaciones, 462.000 niños sufren desnutrición aguda severa en Yemen sobre más de 4,5 millones de personas que necesitan apoyo nutricional, es decir, una quinta parte de la población.

Prioridades: levantar las restricciones sobre el comercio y el acceso a la ayuda humanitaria

El centro de estabilización de Hayis, que recibe el apoyo tanto de Acción contra el Hambre como de la Comisión Europea está siempre lleno y doce de las catorce camas están ocupadas. Bra y su madre Saloua huyeron de los combates que azotaron la localidad de Taiz durante meses. La niña de nueve meses pesa solo cuatro kilos, el peso de un recién nacido. “Ha sido muy difícil encontrar comida y cuando la había raramente nos la han ofrecido, así que hemos venido aquí, necesitamos ayuda», susurra Saloua.

El acceso a necesidades básicas como la alimentación o medicinas es complicado y limitado debido al embargo y a las restricciones impuestas sobre el país. “En Al Hali, un barrio pobre en las afueras de Hodeidah, muchas familias dependen de la generosidad del panadero local que distibuye pan a diario. Pero, ¿cuánto tiempo puede continuar esta situación?”, se pregunta Erin Hutchinson.