Sustancias peligrosas como el cadmio, mercurio, plomo, cromo hexavalente, polibromobifenilos o polibromodifeniléteres, deberán desaparecer de todos los aparatos eléctricos y electrónicos, así como de las bombillas y luminarias para el hogar a partir del 1 de julio de 2006, según el Real Decreto 208/2005 de 25 de febrero, sobre aparatos eléctricos y electrónicos y la gestión de sus residuos.
Este Real Decreto, que traspone las Directivas Europeas sobre la utilización de sustancias peligrosas en este tipo de aparatos y sobre la gestión de sus residuos, pretende reducir tanto cantidad de residuos como la peligrosidad de los componentes de los aparatos eléctricos y electrónicos.
Además se quiere fomentar la reutilización de estos aparatos y la valorización de sus residuos con una adecuada gestión.
El texto de Real Decreto marca los objetivos de recogida, valorización, reutilización y reciclado, en concreto para el 31 de diciembre de 2006 se deberán de recoger cuatro kilogramos de media por habitante y año de aparatos de este tipo procedentes de hogares.
























