China ha aprobado un presupuesto de 165.000 millones de dólares (131.000 millones de euros), el 1,5% de su Producto Interior Bruto, para la protección del medio ambiente en los próximos cinco años, con lo que pretende contrarrestar los efectos de su rápido desarrollo industrial.
Los efectos medioambientales negativos de este desarrollo también tienen como consecuencia inestabilidades sociales y han sido causa de numerosas de las 87.000 manifestaciones e incidentes violentos registrados el año pasado en el país. Con frecuencia se trataba de campesinos indignados por per sus tierras reducidas en aras de proyectos industriales contaminantes, informa Le Monde.
Según reconoce el propio Gobierno chino, 12 millones de toneladas de cereales (de los 484 producidos en 2005) están contaminados por metales pesados, afirma el ministro para la Protección del Medio Ambiente, Zhou Shengxian. Este ministerio calcula que 10 de los 120 millones de hectáreas de tierras cultivables están contaminadas.
Uno de los problemas es que, aunque el Gobierno central emprende medidas para la protección del medio ambiente, las autoridades provinciales no las aplican, al estar más preocupadas por el desarrollo industrial y urbanístico.
























