Internacional-Venezuela-Solicitantes de asilo colombianos se enfrentan a un limbo por falta de documentos en Venezuela

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Docenas de pequeños pueblos y asentamientos se distribuyen a lo largo de la ribera del Río Arauca en el Estado Apure en Venezuela, uno de los más pobres y menos desarrollados en este rico país petrolero. Entre la población local, que subsiste de la pesca y cultivos a pequeña escala, son muchos los colombianos que han cruzado el río para escapar de la violencia en su país.

Venezuela ha sido por mucho tiempo un país generoso en materia de asilo acogiendo a colombianos necesitados de asistencia, a quienes se les permite trabajar y tener acceso a los sistemas de salud y educación. Pero puede pasar mucho tiempo antes de que los solicitantes de asilo obtengan la documentación apropiada, un problema que la Agencia de la ONU para los refugiados está tratando de solucionar.

“Estamos trabajando con las autoridades para que se acelere el proceso de evaluación de las solicitudes de asilo y de expedición de documentación para los solicitantes de asilo”, dice John Fredrikson, Representante del ACNUR en Venezuela. “Esta es una tarea enorme, pero también es una de las más importantes”, agregó.

El caso de Gustavo, de 22 años de edad, es un ejemplo de las dificultades que los colombianos enfrentan. Él y su familia llegaron a Apure hace cuatro años, después de que un grupo armado irregular en Colombia intentó reclutarlo por la fuerza. Este joven se siente culpable porque su familia ha dejado todo por su causa.

“Lo peor fue la época en que tuvimos que huir: la semana antes de Navidad, y desde entonces, cada Navidad nos recuerda lo que pasó”, dice. “Pero hay que mirar hacia adelante. Es muy duro algunas veces, pero si mantienes la vista atrás, se hace imposible continuar”.

Gustavo ha seguido adelante. Gracias a las políticas venezolanas, él ha sido capaz de acceder a la educación secundaria gratuita en Apure. Él es un buen estudiante, tan bueno que fue seleccionado el año pasado para estudiar medicina con una beca en Cuba. Esto fue motivo de orgullo para él y su familia. Desafortunadamente, después de meses de discusión jurídica, Gustavo no pudo ir.

Aunque Gustavo y su familia se inscribieron como solicitantes de asilo ante las autoridades venezolanas en 2003, aún no existe una decisión sobre su caso y a él no se le ha expedido ningún documento que legalice su presencia en el país. Sin este documento, y a pesar de la intervención del ACNUR, él no pudo viajar a Cuba.

Para Diña, de 26 años, quién llegó a esta región desde Arauca, en el nororiente de Colombia, hace cinco meses, la falta de documentación se convirtió en un problema cuando estaba a punto de dar a luz. El niño era muy grande y estaba en una mala posición, entonces ella y su esposo viajaron hacia el pequeño pueblo de Guasdualito a hacerse un chequeo en la clínica local. Pero tropas del puesto de control en las afueras del pueblo no permitieron su paso porque ella no tenía un documento venezolano.

Alertado por un vecino colombiano, el equipo local del ACNUR fue a visitar a Diña al siguiente día. Aunque aún le preocupaba dar a luz sin ayuda médica, fue la inquietud por su hijo de ocho años la que la hizo llorar ese día.

“Tuvimos que dejarlo cuando huimos de Colombia porque no sabíamos con qué nos encontraríamos aquí”, afirma. “Él está con la familia de mi esposo y sé que por ahora es el mejor lugar para él. Pero es duro, muy duro. Pienso en él todo el tiempo desde que estamos aquí”.

Diña acordó viajar con el equipo del ACNUR la siguiente mañana, cuando su esposo pudiera acompañarla. Pero cuando el equipo regresó, Diña ya había dado a luz a una bebé sana a la que llamó Patricia, un capítulo feliz en la difícil historia de la joven mujer.