LOS NUEVOS MEDICAMENTOS NO LLEGAN A LAS PERSONAS QUE LOS NECESITAN PARA
SEGUIR CON VIDA
El tratamiento del SIDA en
los países en desarrollo no podrá ser sostenible a menos que las
instituciones internacionales se tomen en serio el problema del elevado
precio de los nuevos medicamentos, advirtió hoy la organización
internacional médico-humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF). La
organización expresó así mismo su preocupación acerca de una reunión del
Banco Mundial sobre financiación para el tratamiento del SIDA que comenzó
ayer en Washington DC. Todo indica que en dicha reunión no se tratará el
hecho de que las patentes farmacéuticas continúan causando el incremento
de los precios.
El Banco Mundial, ONUSIDA y la Organización Mundial de la Salud han
reunido un equipo de expertos para discutir cómo incrementar los fondos
para pagar los nuevos medicamentos, afirmó el Dr. Tido von
Schoen-Angerer, director de la Campaña para el Acceso a Medicamentos
Esenciales de MSF. La prioridad no puede ser sólo buscar más dinero para
cubrir los precios prohibitivos de los medicamentos nuevos, sino hacer
que los precios bajen tanto como sea posible de forma que el incremento
de fondos llegue a más personas.
Actualmente MSF está dando terapia antirretroviral a unas 80.000 personas
en más de 30 países en desarrollo. Debido a los efectos secundarios y/o a
la resistencia a los medicamentos, la mayoría de las personas que reciben
terapia antirretroviral necesitan, después de un tiempo, cambiar a
medicamentos más nuevos. En caso de presentar resistencias, los pacientes
necesitan combinaciones enteramente nuevas, también llamadas terapias de
segunda línea, que pueden ser hasta 50 veces más caras.
Nuestra experiencia durante los últimos años nos enseña dos cosas.
Primero, que el precio de los tratamientos va a incrementarse
dramáticamente durante los próximos años, a menos que se haga algo al
respecto. Segundo, que no podemos dejar en manos de las compañías
farmacéuticas la solución de este problema. Necesitamos un cambio rotundo
de estrategias, dijo Von Schoen-Angerer. Es evidente que si se
mantienen los precios actuales, el coste del acceso a los nuevos
medicamentos producirá una bancarrota en los programas de tratamiento.
Sin embargo, los gobiernos, la industria y las agencias multilaterales
como la OMS y el Banco Mundial están haciendo demasiado poco para atajar
este problema.
Datos de los programas de MSF en Suráfrica, donde la organización es una
de las que lleva más tiempo ofreciendo programas de tratamiento, muestran
que un 17,4de personas que han estado en tratamiento durante cinco años
han tenido que cambiar a una terapia de segunda línea. En Malaui, donde
MSF tiene 10.000 personas en tratamiento de SIDA, se estima que el cambio
a las combinaciones de nuevos medicamentos después de tres años, con los
precios actuales, supondrá el 80de todo el presupuesto destinado al
tratamiento.
La competencia de medicamentos genéricos contribuyó a reducir los precios
de los fármacos en un 99 de 10.000$ a unos 130$ por paciente y año,
hace cinco años. Aún así, los precios de los medicamentos nuevos seguirán
siendo altísimos principalmente por el aumento de las barreras que
suponen las patentes en países claves en la producción de genéricos como
es India.
Y las perspectivas son aún peores debido al hecho de que los nuevos
medicamentos no se suelen comercializar en los países en desarrollo.
Muchos medicamentos nuevos ni siquiera están disponibles en los países
en los que estamos trabajando, porque para las compañías no es
prioritario registrarlos en esos países. Afirma el Dr. Moses Massaquoi
de MSF en Malaui. Es simplemente inaceptable que tengamos que esperar
tantos años para utilizar medicamentos que son de uso frecuente en los
países más desarrollados, si es que alguna vez los llegamos a tener.
En Agosto, la OMS publicó una actualización de las guías de tratamiento
para el SIDA donde recomendaba el uso de nuevos medicamentos mejorados en
los países en desarrollo, pero fracasó a la hora de apuntar una
estrategia que ayudase a estos países a obtener los medicamentos, que
siguen siendo inaccesibles.
El Tenofovir, uno de los medicamentos para el SIDA que se prescriben con
más asiduidad en los países desarrollados, recomendado además por la OMS,
se utiliza en Estados Unidos desde 2001, pero Gilead, la empresa que lo
produce, sólo lo ha registrado en apenas 15 de los 97 países candidatos
para la reducción de precios ofrecida por la compañía. Abbott
comercializó una versión mejorada de uno de sus antirretrovirales el
lopinavir/ritonavir resistente al calor hace un año en Estados Unidos,
pero el medicamento todavía no se ha registrado en un solo país en
desarrollo, a pesar de que esta nueva formulación está mucho mejor
adaptada para contextos tropicales. Para la mayoría de los países en
desarrollo fuera de África, como Tailandia o Guatemala, la compañía cobra
2.200$ por paciente al año, lo cual está muy por encima de la renta per
cápita anual en estos países.
El tratamiento del SIDA comenzó en los países en desarrollo desde que
estuvieron a su disposición medicamentos genéricos asequibles. Los
programas de tratamiento actuales se enfrentarán a una crisis inevitable
a menos que podamos garantizar el suministro continuo de versiones
genéricas de los nuevos medicamentos, aseguró Von Schoen-Angerer. Las
organizaciones internacionales, los donantes y la industria deben
coordinar sus estrategias para asegurar que el acceso universal a los
tratamientos vitales del SIDA sean una realidad, esto significa
solucionar el problema de las compañías farmacéuticas y sus patentes. De
lo contrario, el dinero de los donantes se derrochará en pagar los
precios exorbitantes de los nuevos medicamentos.
Médicos Sin Fronteras (MSF) proporciona atención a personas con VIH/SIDA
en los países en desarrollo desde la década de los 90, y empezó a ofrecer
la terapia antirretroviral (ARV) en sus programas en Camerún, Tailandia y
Suráfrica en 2000.
Actualmente MSF proporciona la terapia antirretroviral a un total de
80.000 pacientes en 65 proyectos en más de 30 países
























