Por especies, el mayor número de animales abandonados que entraron en los albergues de esta entidad, estuvo constituido por perros, seguido de gatos, pero también se acogieron équidos (caballos, burros, etc.), cabras, ovejas, patos y hasta una vaca, a la que se le puso el nombre de Martini. Para atender a estos animales, Altarriba contó con la colaboración de cinco veterinarios y los servicios de cuatro clínicas, además de 20 personas dedicadas exclusivamente a esta labor, a la que hay que sumar numerosas voluntarias y voluntarios.
Al finalizar el año, los refugios de Altarriba albergaban 875 animales; el resto habían sido dados en adopción controlada a otras familias, o bien se trataba de animales perdidos que fueron recuperados por sus dueños o fallecieron por enfermedad. Altarriba nunca practicó el sacrificio para equilibrar entradas y salidas de animales, y eutanasió sólo en aquellos casos de enfermedades incurables con dolor para el animal. Apenas un 4% del total y hubo refugios en los que no se tuvo que practicar esta medida.
Esta labor de atención directa a animales, estuvo complementada por la llevada a cabo con las colonias de gatos callejeros (unos 4.000 animales más) en diferentes localidades, el rescate de animales en situaciones de peligro, el asesoramiento jurídico a personas que planteaban situaciones de denuncias por posibles crueldades y malos tratos a animales y, en general, la atención a consultas vía telefónica, correo electrónico, etc.
La página web de Altarriba (www.altarriba.org), registró durante el 2006 un total de 847.650 visitas, una media de 70.637 mensuales, editando, por otra parte, libros, revistas (32.000 ejemplares), folletos, etc. Y fue coorganizadora, junto con las fundaciones Trifolium y FAADA, de la III Conferencia Internacional sobre la Protección Legal de los Animales en España (CIPLAE),
























