Internacional-Rusia-Fallecimiento de un periodista del diario Kommersant

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Fallecimiento de un periodista del diario kommersant: “no hay que politizar el caso”, según el redactor jefe adjunto del diario

El 7 de marzo de 2007 tuvieron lugar, en el cementerio Khovanski, las exequias de Iván Safronov, reportero de la sección política del diario económico Kommersant. Las circunstancias de su muerte despiertan muchos interrogantes. Reporteros sin Fronteras se ha entrevistado con Ilya Bulavinov, redactor jefe adjunto de Kommersant.
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El 2 de marzo de 2007 falleció Iván Safronov, periodista de Kommersant, tras caer desde el quinto piso de su inmueble, en Moscú. La muerte, ocurrida en circunstancias misteriosas, plantea muchos interrogantes. En un primer momento las autoridades policiales optaron por la hipótesis del suicidio, lo que generó grandes protestas en la redacción de Kommersant. Finalmente el 5 de marzo de abrió una investigación por “incitación al suicidio”. Reporteros sin Fronteras recuerda este drama con Ilya Bulavinov, redactor jefe adjunto del diario. La organización insiste en que se estudie con toda la seriedad necesaria la hipótesis profesional, dado el carácter sensible de los temas que el periodista trataba en sus artículos.

Reporteros sin Fronteras: ¿Usted cree que pueda tratarse de un acto criminal?

Ilya Bulavinov: Si se tratara de una muerte violenta, sería probable que tuviera relación con su actividad profesional. Pero de momento no hay razones para asegurarlo.

¿En que tema trabajaba Iván Safronov en el momento de su muerte?

Tras asistir a la exposición IDEX-2007, quería trabajar en la venta de armas rusas a Oriente Próximo. Esa feria, una de las más importante en el terreno del armamento, se celebró el pasado 17 de febrero en Abu Dabi. Iván quería, entre otras cosas, investigar las entregas de cazas “SU-30” (entre otras armas) a Siria, y las de sistemas de misiles antiaéreos “C-300B” a Irán. Pero ese artículo no nos lo entregó. Es todo lo que sabemos.

¿Cuándo vio usted a Iván Safronov por última vez?

Antes de la exposición; es decir, hace un mes. Desde entonces no había venido a la redacción.

Por lo que usted sabe ¿le habían amenazado?

Lo que puedo decir es que él sabía que esos contratos de armas eran un tema sensible. Entre otras cosas porque escribir sobre ese asunto podía ser calificado como “divulgación de secretos de Estado”. Por otra parte, a Iván y a mí nos habían llamado para testimoniar en procesos penales por “divulgación de secretos de Estado”. A él le pidieron con frecuencia que revelara sus fuentes. Pero Iván era un hombre muy prudente y muy escrupuloso. Siempre conservaba varios documentos diferentes y podía probar que había sacado sus informaciones de fuentes conocidas.

Se ha abierto una investigación por “incitación al suicidio”. ¿Qué significa eso?

La incitación al suicidio puede consistir, por ejemplo, en amenazas telefónicas frecuentes, etc. A nosotros nos ha satisfecho esa calificación. Pero, en los primeros momentos tras la muerte de Iván, tuvimos una impresión muy clara de que nadie quería ocuparse del asunto. En especial, los jueces de instrucción parecían reticentes a actuar. Sin embargo, los homenajes a Iván, y especialmente las declaraciones de muchos periodistas, han provocado la apertura de la investigación.

¿Va a efectuar Kommersant una investigación por su cuenta?

Desgraciadamente nuestros medios no se pueden comparar con los de la fiscalía. Yo pienso que nosotros ya hemos hecho todo lo que podíamos: hemos hablado con vecinos y personas allegadas a Iván, y con su médico. Hace un tiempo se agravó la úlcera de estómago que padecía. Supusimos que su médico, al que antes de la tragedia acababa de visitar, pudo comunicarle noticias desesperantes. Pero el médico nos ha dicho que Iván no tenía ninguna afección grave, y que su estado estaba incluso mejorando.

¿Cree usted que Iván pudo suicidarse?

No. Su vida familiar era feliz. Estaba particularmente implicado en preparar el futuro de su hijo, que es estudiante. Iván era un hombre muy consciente de sus responsabilidades con sus familiares, era el sostén de su familia. Todo esto confirma que no podía suicidarse. Amaba demasiado a su familia para dejarla.

También querría decir que estamos asistiendo a una politización del crimen. No hay que escribir que Iván era un opositor al régimen. Eso sería falso. Nunca fue un opositor. Sí, tuvo fricciones con tal o cual funcionario. Algunos de ellos no le querían. Pero no era un opositor al que se quisiera matar.

Fuente: RSF