Berdeak-Verdes rechaza la línea de alta tensión que alimentará al TAV

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Berdeak – Verdes rechaza la línea de alta tensión que atravesará Bizkaia, Gipuzkoa y Álava por considerar que su fin es alimentar al TAV y por las consecuencias medioambientales de su trazado. Frente a esta nueva infraestructura insostenible y en plena crisis energética, Berdeak – Verdes reitera su rechazo hacia este proyecto y las obras del TAV. Propone también una batería de alternativas.

 

Para Berdeak – Verdes, la voluntad de desarrollar la lí­nea de alta tensión de Oeste a Este de toda Bizkaia (47 km, 35 torretas metálicas, 17 municipios) y también Gipuzkoa (6 municipios) y Álava (1 municipio) es una prueba más del desarrollismo desenfrenado de las instituciones vascas y centrales. Además como siempre, este proyecto, que sólo pasará a través de un proceso de alegaciones, no cuenta con la suficiente participación de la ciudadanía y partes interesadas.

 

Según Florent Marcellesi, candidato verde a la alcaldía de Bilbao «se trata de otra megainfraestructura, que se entiende dentro de una lógica de grandes infraestructuras que benefician primero a constructoras, sin preocuparse de las necesidades reales de la población ni de nuestro entorno. Líneas de alta tensión, tren de alta velocidad, se unen en este nuevo megaproyecto justificándose unas a otras y encubierto de preocupación por el medio ambiente y de lucha contra el cambio climático, alcanzando un grado de cinismo insultante».

 

A nivel ambiental, las promotoras indican que el recorrido previsto es «el menos dañino para el medio ambiente». En palabras de Marcellesi, «lo menos daniño para el medioambiente y las generaciones futuras sería simplemente no construir esta obra que no responde a las necesidades sociales de la mayor parte de la ciudadanía». 

 

Además, deja en evidencia la alta necesidad de recursos que tiene el TAV (según promotores, esta línea es «vital» para el TAV). No sólo es el destrozo ambiental provocado por su construcción, sino que además necesita abastecerse de recursos que sobreexplotan el medio natural y satura a los municipios con tanta alta tensión. Frente a estos despropósitos y en plena crisis energética, Berdeak – Verdes rechaza este proyecto y exige la paralización de las obras del TAV.

 

Según Marcellesi, «en vez de invertir 37 millones en esta obra, más valdría invertir en alternativas que además de ser más baratas nos permitan adaptarnos de verás al cambio climático e iniciar una transición hacia una economía baja en carbono y equitativa«. Desde el partido ecologista plantean: “Auténticas medidas de reducción del consumo energético, priorizar las energí­as renovables y la eficiencia energética, un menor uso de la electricidad (cuya producción y transporte es altamente ineficaz), el desarrollo y mejora del tren convencional (menos de 220 km/h), tener en cuenta los recursos naturales a nuestra disposición a la hora de diseñar nuevos proyectos y por fin elaborar mecanismos de participación ciudadana para toda nueva infraestructura”.