Hoy 4 de abril se reunirán en Madrid representantes de alto nivel, entre ellos el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon; el director general dela FAO, Graziano da Silva; el director ejecutivo de Unicef, Anthony Lake y la directora general de la Organización Mundial de la Salud, Margaret Chan para empezar a establecer la agenda de desarrollo que seguirá a los Objetivos de Desarrollo del Milenio marcados para 2015
Acción contra el Hambre, que ha participado en todo el proceso tanto en las consultas como en las reuniones previas que ha habido en España y en Roma, reivindica el rol de la nutrición como una prioridad para responder a las necesidades globales relacionadas con la pobreza, la salud, la mortalidad infantil y el acceso sostenible al agua potable y al saneamiento básico
Acción contra el Hambre está abogando en varios foros internacionales, entre ellos el proceso preparatorio de la Consulta de Madrid, por priorizar la lucha integral contra la desnutrición como base para avanzar en la agenda de desarrollo que debe establecerse ahora para después de 2015: “apostamos por la nutrición, un concepto mucho más amplio que el de seguridad alimentaria, para orientar la hoja de ruta del desarrollo post-2015”, asegura el Director técnico de Acción contra el Hambre, Amador Gómez. “No es solo cuestión de aumentar la producción, es pensar en clave nutricional, la necesidad de romper con agendas paralelas (la agenda de agricultura, de nutrición, de salud, del agua…), es tiempo de integrarlas todas en la misma dirección final”.
“La nutrición – continúa- está en la base de varios objetivos de los ODM, no solo el primero (la erradicación del hambre) sino también de otros como la reducción de la mortalidad infantil: los últimos datos que tenemos apuntan a que la mortalidad infantil se ha reducido en más de un tercio, pero el progreso sigue siendo demasiado lento para alcanzar la meta de reducir en dos terceras partes la tasa de mortalidad de niños menores de cinco años. El objetivo para lograr el acceso universal al tratamiento de la desnutrición infantil, que acaba con la vida de un millón de niños cada año, será fundamental para acelerar el progreso hacia los ODM de salud. No podemos aliviar las tasas de mortalidad infantil sin considerar la desnutrición infantil como una importante causa de muerte en niños menores de cinco años, a los que es necesario proporcionar el tratamiento adecuado, que durante los 1.000 primeros días de vida nos ofrecen una ventana de oportunidad y sobrada evidencia de su impacto y eficacia. Esto podría reducir la tasa de mortalidad a menos del 5%”, señala Gómez.
La reducción de la desnutrición brinda apoyo directa o indirectamente a todos los sectores relacionados con el desarrollo como el de la salud, la seguridad alimentaria y medios de vida, el agua, el saneamiento y la higiene, la educación, el desarrollo infantil y el empoderamiento de la mujer. Al establecerse un objetivo nutricional se fomentan los derechos humanos y el buen gobierno, además de promover la rendición de cuentas y las alianzas mundiales, ya que está basado en la evidencia y en su rentabilidad.
“La desnutrición que se sufre en los primeros mil días de vida influirá en el desarrollo físico, cognitivo y emocional del niño y, por extensión, en su productividad durante la edad adulta y en el desarrollo del país”, señala Olivier Longué, Director General de Acción contra el Hambre. “No se trata sólo de argumentos humanitarios. Se estima que la pérdida de productividad de un niño desnutrido equivale al 10% de los ingresos medios que conseguirá durante su vida y que una apuesta por la nutrición podría aumentar entre un 3 y un 10% el PIB de un país en desarrollo. Ello hace de la nutrición la más rentable de las inversiones
























