Gracias al trabajo de UNICEF y aliados locales, la situación de más de 14.000 niños sirios en su país reviste algo de normalidad. Acudir al colegio es un riesgo que sus padres asumen para evitar que sus hijos carezcan de futuro tras el fin del conflicto.
Los centros funcionan a pleno rendimiento e incluso en tres turnos diarios. Muchos niños llevan dos años sin in a la escuela. El poder asistir a clases da cierto sentido de normalidad a sus vidas y les ayuda a afrontar la dura realidad que les rodea.
La falta de fondos limita mucho el trabajo de UNICEF.
Tu ayuda es imprescindible.























