Bashir es un chico de 13 años que ha huido de su país, Siria, por el conflicto que ahora le está azotando. Vive en el campo de refugiados de Zaatari y asiste a clases para no perder curso.
También participa en las reuniones para jóvenes donde les ayudan a mantener y desarrollar sus habilidades sociales. Piensa que, cuando vuelva a su país, si sigue formándose podrá triunfar.
Pero la falta de financiación está ahogando las posibilidades de UNICEF, así como las de Bashir y el resto de los niños sirios refugiados. Sólo se ha alcanzado el 20% de la financiación necesaria para poder mantener el apoyo a estos programas.























