
– El 6% de los haitianos se encuentra todavía en situación de inseguridad alimentaria crónica (unas 600.000 personas) y el 30% padecen inseguridad alimentaria moderada, lo que les hace extremamente vulnerables a cualquier crisis externa.
– Tras el violento seísmo del 12 de enero de 2010 que devastó Puerto Príncipe y sumió a Haití en un estado de emergencia, la situación de los haitianos empeoró por culpa de una epidemia de cólera a la que se sumaron ciclones y tormentas tropicales. Cinco años después de esta gran catástrofe, el país aún se encuentra en proceso de reconstrucción.
Madrid, 12 de enero de 2015
La destrucción fue masiva y la reconstrucción lleva su tiempo, pero la situación va mejorando progresivamente. El terremoto provocó el desplazamiento de 1,5 millones de personas, de las cuales 70.000 todavía se encuentran sin hogar en la capital. Esta cifra es muy alta, pero pone de manifiesto el enorme trabajo que se ha llevado a cabo. La misión no era fácil, en especial porque se trataba de una ciudad que ya era vulnerable antes de la catástrofe y donde las alternativas de alojamiento están limitadas.
Incluso si las secuelas y las huellas físicas del seísmo desaparecieran poco a poco, el país aún sería débil y la realidad cotidiana de los haitianos más vulnerables y de los desplazados sería difícil. “El seísmo ha sido un suceso sin precedentes, una experiencia dolorosa que no quiero volver a vivir nunca”, explica una madre de familia que dejó el campo de refugiados en Champ de Mars un año después del terremoto para trasladarse al valle de Bourdon. “Durante la época de lluvia sufrimos enfermedades en la piel y cuando hacía sol era imposible vivir en las tiendas de lona. Hoy en día seguimos afrontando muchas dificultades, no todo está solucionado pero con la ayuda de las ONG por lo menos podemos atender nuestras necesidades. Mira el pequeño huerto que hice gracias a la ayuda de Acción contra el Hambre, este me permite cultivar algunas verduras para comer” nos explica la mujer.
La reconstrucción puede parecer lenta pero las casas no son lo único por reconstruir: había que reconstruir un país entero, todo quedó destruido. “Para entender lo que esto implica recordemos lo que ocurrió en Caen cuando quedó destruida en 1944, por ejemplo. Hicieron falta dos años para realojar a todo el mundo y la reconstrucción duró 2 años en una ciudad de 60.000 habitantes. Puerto Príncipe tenía cerca de 3 millones de habitantes antes del seísmo” explica Hélène Queau, directora de Acción contra el Hambre en Haití. “La reconstrucción de Haití después del seísmo no es sólo un trabajo físico en las zonas afectadas como Puerto Príncipe, donde 250.000 personas perdieron la vida aquel día en segundos. El país entero ha resultado afectado, lo que incluye las instituciones estatales, la economía, los sistemas de aprovisionamiento de agua, higiene y saneamiento, de salud, de educación, etc. Para que esta reconstrucción sea sostenible y alivie a la población de Haití es necesario abordar las causas estructurales que asolan el país desde hace décadas, esos problemas crónicos que normalmente se agravan con las crisis puntuales y mantienen a las familias más débiles en un estado de vulnerabilidad permanente”. Tanto es así que se considera que el 6% de los haitianos se encuentra todavía en situación de inseguridad alimentaria crónica (unas 600.000 personas) y el 30% en inseguridad alimentaria moderada, extremamente vulnerables a cualquier crisis externa.
Los equipos de Acción contra el Hambre estuvieron presentes ayudando a los haitianos antes del seísmo y allí permanecerán hasta que sea necesario, trabajando con las instituciones y las organizaciones nacionales para encontrar juntos respuestas estables y adaptadas a las necesidades de la población, en especial de los más débiles.
Acción contra el Hambre es una organización humanitaria internacional e independiente que combate la desnutrición infantil a la vez que garantiza agua y medios de vida seguros a las poblaciones más vulnerables. Intervenimos en más de 45 países apoyando a más de siete millones de personas. Nuestra visión es un mundo sin desnutrición; nuestro primer objetivo, devolver la dignidad a quienes hoy viven amenazados por el hambre.
























