El 24 de marzo de 2005 asesinaban a la periodista Marlene Esperat, del semanario Midland Review, en Tascurong (isla de Mindanao, sur) en su domicilio y delante de sus hijos. Un año más tarde, los autores intelectuales del crimen siguen campando por sus respetos. Reporteros sin Fronteras hace un llamamiento a las autoridades para que identifiquen y castiguen a los asesinos, a fin de honrar la memoria de esa excepcional periodista, que pagó con su vida la lucha contra la corrupción.
Marlene Esperat había actualizado varios casos de malversación, especialmente del Departamento de Agricultura. Había entregado al defensor del pueblo, el mediador público encargado de los casos de corrupción, un dossier sobre un escándalo relativo a residuos químicos.
La periodista, quien desde entonces sabía que estaba gravemente amenazada, el 14 de febrero de 2005 escribió una carta a la presidenta Gloria Arroyo, en la que decía : Yo estoy dispuesta a morir por esta causa, pero usted no podrá nunca frenar la voluntad de Dios.
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