Con motivo del Día mundial de los Océanos, celebrado el pasado 08 de Junio, Greenpeace denunció la gravísima situación que atraviesan los recursos pesqueros y llamó la atención sobre la protección de los ecosistemas marinos profundos. Greenpeace demandó medidas urgentes para salvar la pesquería del atún rojo en el Mediterráneo, el cierre del caladero de anchoa en el Golfo de Vizcaya y una moratoria internacional sobre el arrastre de profundidad en alta mar
Este año, el día dedicado a los océanos coincidió con la dramática situación en la que se encuentran especies tan populares como la anchoa o el atún rojo.
Greenpeace está demandando también el cierre del caladero de anchoa del Cantábrico ante los alarmantes datos de capturas del mes de mayo, y los informes científicos que alertan sobre su situación.
Hace unos días, Greenpeace presentó un informe en el que denunciaba que las capturas de atún rojo superan en más de 12.000 toneladas (o un 37%) la captura máxima legal de 32.000 toneladas adoptada por la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (CICAA), alcanzando las 44.000 toneladas.
Esta semana Naciones Unidas se reúne en Nueva York para discutir medidas urgentes de protección de las profundidades marinas. Greenpeace estima que cada cuatro segundos, un área marina del tamaño de 10 campos de fútbol es barrida por buques de arrastre. En el transcurso del Día Mundial de los Océanos una flota de unos 300 arrastreros que faenan en aguas internacionales habrá barrido con sus pesadas redes unos 1.500 km2 de fondos marinos profundos, en uno de los hábitats más diversos y más frágiles del planeta. De ahí que sea tan importante una moratoria sobre la pesca de arrastre en alta mar para detener la destrucción de estos ecosistemas únicos.
Una moratoria sobre la pesca de arrastre en alta mar permitiría un tiempo muerto para que los científicos evaluaran la importancia y naturaleza de la biodiversidad de las zonas profundas y para que los políticos pudieran desarrollar mecanismo legales que garanticen el uso sostenible de estos recursos, declaró Karen Sack, de Greenpeace Internacional, desde Nueva York.
Greenpeace lleva a cabo este año la expedición en barco más ambiciosa de su historia, que ya ha llevado al Esperanza a aguas antárticas, dónde se ha enfrentado a la flota ballenera japonesa; a África Occidental, dónde ha denunciado el papel de la pesca pirata en la destrucción de los recursos pesqueros africanos; a las Islas Azores, dónde ha documentado la gran biodiversidad de los ecosistemas profundos; y se encuentra ahora en el Mediterráneo, exponiendo la esquilmación del atún rojo. Durante toda esta expedición, el Esperanza será la principal plataforma de Greenpeace para exponer la necesidad de crear una red de reservas marinas que abarque el 40% de los océanos del planeta: lugares que se protegerían de la explotación a gran escala y de la pesca industrial; lugares desde donde nuestros océanos puedan empezar un proceso de recuperación.
























