Internacional-Kandahar–Cinco marineros subsaharianos son abandonados en el desierto en una zona minada entre el Sahara Occidental y Mauritania

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· El grupo de personas subsaharianas llevan 15 días en Kandahar, tierra de nadie entre las fronteras donde reciben la asistencia de los equipos de Médicos del Mundo

Médicos del Mundo, presente en Mauritania desde 1991, atiende desde el pasado 3 de julio a cinco marineros subsaharianos que habrían sido expulsados por la gendarmería marroquí a Kandahar, una zona minada entre el Sáhara Occidental y Mauritania. Según ha podido constatar Médicos del Mundo, se trata de un grupo de marineros que habían sido contratados en Gambia por un patrón español para llevar el buque ‘Captain MV Sola’, que navega bajo pabellón de Gambia, a España. Sin embargo, después de fondear cerca de Dakhla debido a la falta de combustible, fueron llevados por las autoridades marroquíes hasta Kandahar donde permanecen desde el 28 de junio. Tanto Mauritania como Marruecos se niegan a permitirles el acceso a sus países y la Embajada española en Nouackchott ha argumentado que no se implica porque las personas afectadas no son españolas. Médicos del Mundo reclama la intervención de las autoridades españolas, la Organización Internacional de las Migraciones y de ACNUR para desbloquear la situación y facilitar el regreso de los marineros a sus países de origen.

El pasado 3 de julio, Médicos del Mundo recibió información sobre la existencia de un grupo de emigrantes en Kandahar. Este espacio, de unos cinco kilómetros cuadrados declarados tierra de nadie entre las fronteras de Mauritania y el Sáhara Occidental, tiene sus límites vigilados por la policía y gendarmería mauritana al sur y la gendarmería marroquí al norte. Allí han sido abandonados emigrantes en varias ocasiones, encontrándose encerrados entre esas fronteras al no disponer de visados para entrar en ninguno de los países lindantes. Entendiendo que estas personas podrían precisar atención sanitaria y también alimentos, y dado que ninguna organización o autoridad local había establecido un mecanismo de apoyo, Médicos del Mundo decide acudir Kandahar para confirmar la información y prestar la asistencia necesaria.

“Una vez allí encontramos a cinco hombres de Sierra Leona, Senegal, Ghana y dos de Gambia, sentados a unos 25 metros del puesto de la gendarmería marroquí”, explica Pino González, coordinadora de Médicos del Mundo en Nouadhibou. En un primer momento se les entregaron alimentos, se prestó asistencia sanitaria a quienes lo precisaban y se recabó información sobre el motivo que les había llevado hasta ese lugar.

“Según nos contaron, son marineros que embarcaron el pasado 17 de Junio en Gambia en un barco español llamado ‘Captain MV Sola’. Al llegar a Gorgoret, al sur de Dakhla, el mecánico, quien narra estos hechos, informó al patrón español de que se agotaba el combustible, por lo que debían acercarse a la costa” afirma Pino González. Una vez en Dakhla, el patrón español, Manuel, del que los marineros sólo conocen el nombre, recibe la orden de regresar a España para solucionar el problema del barco. “Tal vez para buscar alguna pieza, como nos cuenta la Agencia de Gambia a través de la cual consiguieron el trabajo en este barco”, aclara Pino.

Nos cuentan también que antes de que el patrón español se marchara, y dado que la gendarmería marroquí ya se había acercado a recoger múltiples datos sobre los marinos africanos, el patrón español deja “arreglada” la situación para el regreso de los chicos con el cargo de la gendarmería de Dakhla. Afirman que esos documentos firmados (un “laissez passer” o salvoconducto y una orden de expulsión en 24 horas) les fueron arrebatados por los gendarmes marroquíes en el puesto fronterizo de Kandahar.

Una vez que el patrón español se marchó, fueron apresados en Dakhla y enviados en dos taxis en dirección a Nouadhibou acompañados por un gendarme. “Les dijeron que podrían entrar en Mauritania y desde allí lograrían regresar a sus países de origen. Al llegar al puesto fronterizo de Kandahar – continúa su relato Pino – los gendarmes marroquíes les dejan pasar a pie. Allí sellan el pasaporte únicamente al chico senegalés, les hacen dejar los documentos firmados por el patrón del barco y les dicen que se dirijan al control mauritano. Tenemos en nuestro poder fotocopias de las páginas de los pasaportes y de las cartillas de marinero que confirman gran parte de su relato”, asegura la coordinadora de Médicos del Mundo.

Después de andar los cinco kilómetros que distan entren los puestos de control marroquí y mauritano, la gendarmería de este país les comunica que no pueden entrar porque no tienen visados. Regresan al puesto marroquí, donde tampoco les dejan pasar. Desde entonces, 28 de Junio, tal y como refleja el sello del pasaporte del marinero senegalés, permanecen a la intemperie y sin alimentos a apenas 25 metros del puesto marroquí. “El primer día que acudimos únicamente poseían su ropa, una pequeña linterna y su documentación (pasaportes y cartilla de marineros). Para refugiarse del calor y del frío se habían construido un pequeño refugio de medio metro de altura con piedras y restos de coches”, explica Pino.

Cuando Médicos del Mundo contactó con ellos por primera vez, el pasado 3 de julio, les advirtió que se encontraban en territorio minado y que no debían alejarse de la pista de tierra marcada por el paso de los vehículos. “Presentaban dolores osteomusculares y cefaleas, posiblemente derivados de la continua exposición al sol, el frío, la humedad y el viento, así como de la falta de alimentos”, confirma Pino González. En esta primera visita se les proporcionan analgésicos, alimentos y agua. En un segundo contacto, se les llevaron mantas, material para montar una caseta de tela, kits de higiene, agua para lavarse y más alimentos.

A mediodía del 4 de Julio, se logró contactar con la agencia en Gambia que confirma que los contrató para trabajar en el barco a cargo de un patrón español. Reconocen a los cinco marineros como trabajadores suyos y aseguran desconocer que se encontraban en esa situación. “Únicamente sabían que el barco había tenido problemas entre Mauritania y Marruecos y que el patrón español había regresado a España en busca de una pieza” explica Pino.

“Se encuentran muy afectados a nivel emocional, pues no terminan de entender el porqué de la situación en la que se encuentran ni los problemas que existen para sacarles de ella”, concluye Pino. Durante este periodo, el equipo de Médicos del Mundo en Nouadhibou continúa prestándoles asistencia como ha venido haciendo cada día desde que ha tenido conocimiento de su situación.

La presidenta de Médicos del Mundo, Teresa González, se ha puesto en contacto con otro español, Manuel Otero, quien afirma que fue contratado como supervisor por una agencia de Gibraltar de la que no precisa el nombre. “Manuel Otero, al que los marineros, la empresa de contratación gambiana y el propio vicecónsul honorario español en Gambia atribuyen la titularidad del barco, dice haber sido contratado como supervisor por una empresa inglesa a quien atribuye la propiedad del barco, cuyo nombre no precisa”, revela Teresa González. Manuel Otero afirma que el barco es irrecuperable y que en un futuro se van a vender las partes aprovechables. “Preguntado por los marineros – continúa Teresa González – Manuel Otero atribuye la responsabilidad al consignatario gambiano”.

Médicos del Mundo ha mantenido numerosos contactos con las autoridades de la Junta Militar Mauritana, el gobernador de la región de Nouadhibou y con el cónsul de Marruecos, a los que ha mostrado pruebas de que no son “migrantes clandestinos”. Ninguno ofrece una solución al problema y afirman que debe ser el otro país (Marruecos o Mauritania, respectivamente) quien les deje entrar. Además, se niegan a que puedan cruzar alguna de las dos fronteras. Por otro lado, Médicos del Mundo también ha contactado con la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), ACNUR, la Embajada de Senegal en Mauritania y las Embajadas de España en Mauritania y Marruecos, pero ninguna de las gestiones ha logrado, hasta ahora, desbloquear la situación.

“La situación de los cinco marineros ilustra de forma sintomática las políticas migratorias que rigen en este momento en Marruecos y Mauritania con las personas subsaharianas. El hecho de ser subsahariano y estar, por cualquier motivo, en cualquiera de los lugares que se relacionan con las rutas migratorias despoja a las personas de sus derechos. Estos hechos acaecidos con personas que pueden acreditar su condición de trabajadores y su trayectoria hasta Dakla son una prueba de ello”, denuncia Teresa González.