Según ANIA, Los convenios internacionales señalan que todos los Estados implicados en un rescate deben cooperar en la atención a los rescatados.
Ante la falta de una solución que permita acoger y atender en tierra y en condiciones dignas a los 51 inmigrantes que llevan ya varios días a bordo de un pesquero español frente a la costa de Malta, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) apela al cumplimiento del recientemente reformado convenio internacional de búsqueda y rescate marítimo, que señala que todos los Estados implicados deben cooperar en la atención de las personas rescatadas en el mar. En este caso, además de Libia porque en sus aguas de salvamento marítimo fueron rescatados los inmigrantes, y Malta, puesto que fue a uno de sus puertos adonde llegó el pesquero, España tiene que asumir su responsabilidad como Estado al que pertenece el barco que rescató a las 51 personas.
Una vez más se rechaza el desembarco de un grupo de personas que se encuentran en situación de extrema vulnerabilidad. Una vez más, el sentido humanitario desaparece frente a otro tipo de consideraciones. Precisamente para evitar estas terribles situaciones, en el convenio internacional de búsqueda y rescate se han introducido unas enmiendas vigentes desde el 1 de julio de 2006 y que establecen la implicación de todos los Estados que hayan tenido alguna competencia en el rescate y atención de personas en el mar, para que éstas sean prontamente desembarcadas. En este sentido, España tiene que plantearse, de manera urgente, una acción humanitaria en caso de que Libia y Malta no lleguen a ningún acuerdo.
Por otro lado, de ser cierta la información aparecida en los medios de comunicación y según la cual los inmigrantes habrían huido de una zona en guerra de Eritrea, estaríamos hablando de posibles solicitantes de asilo. De confirmarse la procedencia de estas personas, Malta, como primer país seguro a cuya costa han llegado, tiene la obligación, según la Convención de Ginebra, de acoger y tramitar las solicitudes de asilo a las que haya lugar.
La falta de solución para que los inmigrantes sean atendidos en tierra nos vuelve a mostrar el injustificado alarmismo y las desmedidas reacciones negativas de algunos ámbitos políticos y sociales ante el fenómeno de las migraciones, y es otro terrible precedente que puede llevar a que los barcos duden sobre la conveniencia de rescatar a personas en el mar. CEAR, en este sentido, felicita y muestra su solidaridad al capitán y a la tripulación del pesquero Francisco y Catalina, quienes, más allá de consideraciones jurídicas y de las implicaciones para su actividad pesquera en la zona, han salvado la vida de 51 personas.
























