Los libaneses que han buscado protección en las áreas montañosas al norte de Beirut enfrentan precarias condiciones de vida que, hacen más urgente la necesidad de suministros de asistencia para hacer frente al creciente número de desplazados internos, dijo un alto funcionario de la Agencia de la ONU para los Refugiados en Líbano. El problema radica en hacer llegar estos suministros al país.
Por el momento los equipos del ACNUR están comprando localmente algunos suministros como colchones, pero estan cada vez más ansiosos por encontrar una ruta segura de abastecimiento hacia el Líbano de manera que se pueda distribuir la asistencia que llega desde el exterior. El viernes se trasladaron toneladas de productos de asistencia que el sábado se encontraban de camino hacia Damasco, Siria, en un convoy proveniente de las bodegas de la Agencia en Jordania.
La tragedia es que los suministros se encuentran en Siria. La cuestión ahora es cómo introducirlas al país. Si la ruta por tierra no es posible por el momento, como parece ser, tendremos que trasladar los suministros desde Chipre, dijo este domingo el director regional Ekber Menemencioglu, desde la sede del ACNUR, en Ginebra.
El viernes por la noche, 500 tiendas, 20.000 colchones y 20.000 cobertores fueron trasladados desde Amman hasta Damasco, mientras aguardaban la garantía de un corredor humanitario seguro hacia Líbano. El lunes, se tiene programada la salida de otros 25 camiones que traerán 4.000 tiendas, 5.000 bidones con keroseno, y 5.000 linternas, además de otros suministros desde Amman hacia Damasco.
El ACNUR está estableciendo una base logística en Chipre, pero como el acopio de suministros más grande en el Medio Oriente está ubicado en Jordania y Damasco, la ruta terrestre desde Siria hasta Beirut sería la alternativa más rápida. Los suministros de los convoyes de este fin de semana también serán utilizados para ayudar a los libaneses que huyen a Siria.
En la region de Aley, al norte de Beirut, hay 38.000 personas desplazadas viviendo en escuelas, de un total de población desplazada interna de más de 80.000 personas que han huido allí. Aquellos que no se ubicaron en las escuelas han encontrado albergue con familiares o amigos o están viviendo de manera independiente.
En las escuelas, las personas están traumatizadas y ansiosas. Las condiciones son muy precarias, dijo el más alto funcionario del ACNUR en el país, Arafat Jamal, después de visitar la zona este sábado. Hay hacinamiento, con al menos tres familias durmiendo en cada salón y con tremendas presiones sobre los servicios sanitarios, agregó. Las reservas de comida están escaseando en las escuelas, aseguró.
Por lo general, la respuesta de las autoridades locales ante esta afluencia de personas ha sido profesional, rápida y coordinada, y los servicios sanitarios en las escuelas se han mantenido limpios, gracias a un sistema de turnos sistemáticos de limpieza establecido por los desplazados internos.
En colaboración cercana con las autoridades locales, los equipos del ACNUR han estado trabajando en las regiones montañosas desde principios de la semana pasada, evaluando la situación y comprando suministros, particularmente colchones, para ayudar a paliar las precarias condiciones en que viven estas personas en los edificios públicos.
Es vital conseguir un corredor humanitario para traer de manera urgente y rápida los suministros hasta aquí. Es realmente frustrante tener toneladas de suministros de asistencia en nuestras bodegas regionales, listos para traerlos en el momento indicado, pero no contar con una ruta segura garantizada, agregó.
Mientras tanto, en Siria hay una constante afluencia de desplazados libaneses cruzando las fronteras, con alrededor de 20 autos llegando cada cinco minutos en uno de los puntos de cruce fronterizo. Se estima que unas 12.000 personas han llegado cada día. El ACNUR cuenta con equipos móviles monitoreando la frontera en los puntos fronterizos más activos de Al Aridha y Daboussia.
La mayoría de los libaneses que han llegado, encuentran acogida con amigos o parientes, pero unas 700 familias están viviendo en albergues comunitarios y están siendo asistidas por la Media Luna Roja Siria con la ayuda del ACNUR.
























