El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, condenó ayer martes el asesinato de dos trabajadores de la agencia humanitaria World Vision, que fallecieron abatidos a disparos por un grupo de desconocidos en el oeste del país.
«Los enemigos de Afganistán, por instrucciones de los extranjeros, asesinan a todos los que proveen asistencia sanitaria a las comunidades más pobres del país», afirmó el presidente en un comunicado.
Las autoridades han iniciado las investigaciones para identificar a los pistoleros que acabaron con la vida de un doctor y un conductor que trabajaran para la organización el pasado domingo, tras completar el envío de medicinas a la ciudad de Charsada, en la provincia de Ghor.
«Este despreciable acto de terrorismo estaba destinado a privar a Afganistán de su derecho a recibir cuidados médicos», afirmó Karzai, que no identificó a los «extranjeros» supuestamente responsables.
Sin embargo, los oficiales afganos apuntan al vecino país de Pakistán por aportar un refugio seguro a las milicias insurgentes Talibán, algo que el Gobierno de Islamabad han negado en varias ocasiones.
























