INternacional-La CEPAL considera poco eficiente al sistema bancario mexicano

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La razón principal de los altos costos de la intermediación financiera en México se debe a los obstáculos impuestos a la competencia; el sector bancario debe disminuir las barreras en aquellos mercados donde la banca enfrenta escasa o nula competencia, como es el caso de las tarjetas de crédito y la intermediación de valores gubernamentales, señaló la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

En una publicación sobre competencia bancaria en México, la CEPAL abordó el tema desde la perspectiva de la teoría de mercados impugnables, es decir, de aquellos mercados sujetos a una impugnación constante por potenciales nuevos competidores. A la vez, el documento resalta las limitaciones del enfoque estructural para el análisis de la competencia en el sector.

La investigación hace una revisión de la historia de la banca en México desde 1990 hasta 2004, pasando por la nacionalización, la re-privatización, la crisis bancaria de 1994, el rescate bancario y el proceso de recuperación y consolidación.

Según los autores del estudio, el sector enfrenta numerosos desafíos, en particular el muy bajo nivel de penetración financiera en el país, ya que los activos bancarios ascienden al 30% del Producto Interno Bruto (PIB), en comparación con el 96% en Chile y el 385% en Panamá.

Asimismo, el documento señala que la estructura crediticia se concentra en el consumo y no en los créditos productivos.
A pesar de que en México no hay restricciones a la entrada de la banca, existen barreras para la entrada de varios productos donde la banca posee nichos sin competencia, como las tarjetas de crédito.

La CEPAL considera necesario que las autoridades de competencia examinen de cerca el mercado de las tarjetas de crédito, debido al impacto que tienen los altos intereses en los consumidores. Este aspecto se puede extrapolar fácilmente a otros productos financieros en donde la banca goza de barreras legales a la entrada de competidores. Es el caso de las expediciones de cheques de caja, órdenes de pago, o en la adquisición de algunos tipos de certificados bursátiles.

El estudio concluye que la entrada de nuevos agentes no bancarios e, incluso, no financieros, disminuiría el margen obtenido de tales productos en beneficio de las condiciones de competencia y, por lo tanto, en beneficio de los consumidores.

Por otra parte, también subraya que debe haber una mayor coordinación entre la autoridad de competencia y las diferentes entidades reguladoras del sistema financiero. En esta misma dirección, hace falta una mayor y eficaz coordinación entre las diversas entidades de regulación. Debe tomarse con seriedad la posibilidad de fusionar estas entidades de regulación y supervisión en una gran comisión de supervisión para el sistema financiero en su conjunto.