«Al permitir que Pekín acoja los Juegos ayudarán ustedes al desarrollo de los derechos humanos. Estas fueron las palabras de Liu Jingmin, vicepresidente del comité para la candidatura olímpica de Pekín, abril de 2001
A tan sólo 687 días para el inicio de los Juegos Olímpicos de 2008, el gobierno chino tiene que darse prisa si, como prometió al Comité Olímpico Internacional, quiere mejorar la situación de los derechos humanos antes de que den comienzo los Juegos.
En su última evaluación de la actuación del gobierno chino durante el periodo previo a las Olimpiadas, conforme a cuatro indicadores de la situación de los derechos humanos, Amnistía Internacional ha determinado que su puntuación general sigue siendo baja. Ha habido progresos en la reforma del sistema de pena de muerte, pero en otras áreas esenciales de derechos humanos, la trayectoria del gobierno chino ha empeorado.
«Los informes que siguen recibiéndose a diario sobre graves abusos contra los derechos humanos cometidos por todo el país contradicen las promesas que hizo el gobierno chino cuando presentó la candidatura de Pekín a las Olimpiadas ha manifestado Catherine Baber, directora adjunta del Programa para Asia y Oceanía de Amnistía Internacional-. Se hostiga y encarcela a los activistas de derechos humanos de base, incluidos los que trabajan con personas desalojadas por la fuerza de edificios situados en zonas donde se va a levantar la infraestructura olímpica. Asimismo, se ejecuta a millares de personas tras juicios injustos por delitos como contrabando y fraude.
Durante el año pasado se llevó a cabo una renovada campaña de represión de los periodistas y los usuarios de Internet, lo cual hace que las promesas oficiales de libertad total para los medios de comunicación suenen falsas ha añadido Catherine Baber. La situación actual contradice la formulación más básica del espíritu olímpico, parte esencial del cual es el mantenimiento de la dignidad humana.
Amnistía Internacional ha enviado sus conclusiones al Comité Olímpico Internacional, que ha manifestado que tomará medidas si los compromisos de China en materia de derechos humanos no se cumplen en la práctica. La organización insta al Comité a que utilice su influencia con las autoridades chinas para hablar en favor de personas como Ye Guozhu.
Desalojado por la fuerza de su casa por hallarse ésta en una zona destinada a la infraestructura olímpica, Ye Guozhu fue condenado a cuatro años de prisión a raíz de que solicitara permiso para organizar una manifestación en Pekín junto con otras víctimas de desalojos forzados en diciembre de 2004. Amnistía Internacional lo considera preso de conciencia. Recientemente se ha sabido que Ye Guozhu ha sido sometido bajo custodia a torturas como colgarlo del techo por los brazos y golpearlo con porras eléctricas.
























