Según la Unión Europea, la mitad de los viajes que se realizan en coche en nuestras ciudades son recorridos de menos de 3 km, algo que costaría recorrer en bicicleta sólo unos pocos minutos. Además, la velocidad media de circulación no supera en muchas ciudades los 15 km/h, velocidad fácilmente superable con una bici. De hecho, en muchas pruebas comparativas de medios de transporte, se obtiene el mismo resultado una y otra vez: que la bicicleta es más rápida, más eficaz en el consumo energético y menos cara que cualquier otro medio de transporte urbano para distancias por debajo de los 6-8 km (la mayor parte de los desplazamientos urbanos).
Este año, que el Día sin Coches y la Semana de la Movilidad están dedicados al cambio climático, la eficiencia energética de la bici es aún más relevante. Los datos no dejan lugar a dudas: se calcula que 1 kWh te permite recorrer nada menos que 31,5 km si eliges la bicicleta, 23,2 km si caminas, y apenas 1,1 km si vas en coche. Si tenemos en cuenta que la mitad de las emisiones que provocan el cambio climático por parte del transporte las producen los coches en las ciudades, todo conductor que aparque su coche y suba a una bicicleta será una contribución importante en la lucha contra el cambio climático.
Ecologistas en Acción considera que la utilización de la bicicleta como medio de transporte urbano es un derecho que numerosos ciudadanos no pueden ejercer porque los Ayuntamientos no ponen los medios necesarios para que se pueda circular en bici por la ciudad en condiciones mínimas de seguridad y eficacia. De hecho, la mayoría de los Ayuntamientos tienen políticas de tráfico ancladas en el pasado, que no consideran que la bicicleta sea un medio de transporte más. Por ello, la bicicleta no es tenida en cuenta en el diseño de las calles, la organización de la circulación, los cruces semafóricos o la provisión de aparcamientos para las mismas, así como en su combinación con el transporte público.
En este sentido, las ciudades españolas están a la cola de las ciudades de la Unión Europea, en muchas de las cuales las bicicletas han vuelto a reconquistar el espacio urbano gracias a sus innumerables ventajas. También hay ejemplos en el Estado español (Córdoba, San Sebastián, Barcelona…) pero en ningún caso se ha avanzado tanto como sería deseable y posible.
Sólo hace falta que se permita a las bicicletas circular en condiciones de confort y seguridad.
























