Internacional-Darfur-Se reanuda el terror al este de Chad

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Con el fin de la temporada de lluvias, el temor a una nueva oleada de violencia interétnica está golpeando zonas remotas del este de Chad a lo largo de una frontera cada vez más tensa con Darfur, la región de Sudan devastada por el conflicto armado.

Con escenas de destrucción similares a las matanzas que se cometieron justo al otro lado de la frontera, desde principios de octubre al menos 10 aldeas chadianas han sido atacadas, saqueadas, quemadas y vaciadas por presuntos grupos liderados por árabes. Según la información que llega, decenas de personas han sido asesinadas y muchas más heridas.

Al menos 2.000 chadianos han sido obligados a huir de sus aldeas después de ser atacados, o tuvieron que salir por miedo a convertirse en objetivo de estos ataques. La mayoría de los desplazados huyeron a zonas próximas al campamento de refugiados Goz Amir del ACNUR, cercano a la aldea de Koukou al suroeste de Chad.

El ACNUR gestiona una docena de campamentos al este de Chad que acogen a 218.000 refugiados de Darfur. Ahora también tiene que hacer frente al creciente número de desplazados internos de Chad, ya que la crisis en Darfur amenaza con desestabilizar la región. El ACNUR solicita la presencia de una fuerza internacional de mantenimiento de la paz en el este de Chad.

Muchas de las aldeas de Chad atacadas albergaban a personas desplazadas que habían huido a principios de año antes de que la temporada de lluvias diera una tregua a la violencia. Unos 50.000 chadianos se habían desplazado antes de los últimos ataques violentos.

Las hostilidades que estallaron a principios de octubre y se incrementaron rápidamente, se debieron aparentemente a una disputa entre grupos étnicos árabes y africanos Dadjos. “La guerra se produjo en nuestra aldea. La gente fue asesinada. Todavía no sabemos a quienes mataron”, dijo un hombre Dadjo desplazado, sentado bajo un árbol con su familia.

“Algunos de los atacantes iban a caballo y otros a pie. Unos vestían uniformes militares. No tenían vehículos,” continuó, “Ellos nos dijeron: “si se quedan, los mataremos. Si huyen, los mataremos”.

Otro hombre relató cómo los varones Dadjo de varias aldeas habían tratado de formar una fuerza de defensa ad hoc para intentar repeler a los atacantes, en su mayoría árabes fuertemente armados.

En un esfuerzo por controlar la situación, el prefecto de Goz Beida está tratando de que los líderes de las comunidades se sienten a dialogar, y que, tanto los líderes árabes musulmanes como los Dadjo puedan llegar a jurar sobre el Corán que no reanudarán las hostilidades.

Cuando esta situación se calmó a finales de octubre en el campamento de Goz Amir, donde se alojan 18.000 refugiados de Darfur, los trabajadores humanitarios se quedaron gratamente sorprendidos ante la nueva situación. Los refugiados sudaneses habían comenzado a recopilar listas con los desplazados de Chad para poder compartir la comida con ellos. Muchos de los nuevos desplazados chadianos habían dado una buena acogida a los refugiados sudaneses cuando éstos huyeron de Darfur.

Entre tanto, el ACNUR y sus agencias colaboradoras proporcionaron a los desplazados de Chad artículos básicos de ayuda como lonas plásticas para cobijarse, redes antimosquitos, cubos, bidones y jabón.

“La situación de los desplazados internos y los refugiados es muy similar, simplemente se trata de que los desplazados se encuentran en su propio país”, comentaba un funcionario de seguridad al equipo del ACNUR el pasado 21 de octubre. “El mayor problema es la inseguridad. Yo no dispongo de los recursos necesarios para garantizar la seguridad de toda la población –incluyéndome a mi mismo”, añadió el funcionario.

Al día siguiente, mientras el prefecto se encontraba fuera de Goz Beida, los rebeldes chadianos ocuparon temporalmente la ciudad antes de emprender el camino a Am Timan. El pasado mes de abril, los rebeldes atravesaron la zona en un fallido intento por tomar la capital N´Djamena.

Pese a que los desplazados están ansiosos por volver a sus casas para la recolección de este mes, el ACNUR y sus agencias colaboradoras les están preparando para otras posibilidades. Si la inseguridad les impide retornar inmediatamente a sus hogares, los chadianos tendrán que desplazarse a uno de los emplazamientos designados para desplazados internos, a la que tienen acceso las agencias humanitarias.

Uno de estos emplazamientos, Habile -próximo a Goz Amir,- prácticamente ha alcanzado su capacidad máxima de 3.500 personas. Se está animando también a los desplazados chadianos a buscar cobijo en casa de familiares que pudieran residir en la zona. Mientras deciden qué hacer, muchos de los desplazados se dedican a recoger leña o a tejer esterillas de paja para vender en los mercados locales.

Abdoulaye que huyó de Modina hacia Goz Amir el pasado mes de marzo y se trasladó a Habile en mayo, asegura que continúa preocupado por la inseguridad reinante. “Por el momento, hemos descartado prácticamente la idea de volver a Modeina en un futuro cercano” y añade que la inseguridad en la región hace que el futuro sea incierto para un creciente número de chadianos.

Fuente: ACNUR