La ONU, la Unión Africana y el Gobierno de Sudán han acordado impulsar una fuerza de paz que estabilice la región y proteja a la población. ONGs como Médicos Sin Fronteras y Amnistía Internacional piden que se aplique con urgencia y alertan del deterioro de la situación humanitaria.
Desde hace tres años, la región sudanesa de Darfur está inmersa en un conflicto armado que ya ha supuesto la muerte de 200.000 personas y el desplazamiento de dos millones y medio de personas a otras zonas del país y al vecino Chad.
En todo este tiempo, los intentos de pacificación llevados a cabo por la Unión Africana (UA) y la ONU no han obtenido resultados positivos y cada vez más ONG como Médicos Sin Fronteras y Amnistía Internacional advierten de la gravedad de la situación humanitaria y de los problemas que tienen las organizaciones para hacer llegar la ayuda.
























