Nacional-Faltan alternativas para acabar con la experimentación en animales

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Una alianza europea insta a aumentar la investigación en métodos alternativos, aunque en España no es una línea prioritaria

La experimentación con animales sigue perdiendo puntos frente a los métodos alternativos. Sin embargo, la utilización de estos últimos aún se encuentra lejos de donde debería estar, según expertos.

Hace un año, la Comisión Europea, siete federaciones industriales y ocho compañías, que hoy son veintisiete y entre las que se cuentan diferentes farmacéuticas, crearon la Asociación Europea para el Abordaje de Alternativas a los Test en Animales (EPAA) para acelerar el desarrollo, validación y aceptación de métodos alternativos.

Esta asociación acaba de publicar su primer informe anual, en el que afirma que durante este año se han conseguido grandes avances y anuncia sus fines futuros, entre los que se encuentra, dado que los métodos alternativos validados no están siempre sujetos a aceptación regulatoria, enfocar sus actividades también hacia una aceptación legal de dichos métodos. Asimismo, pretende desarrollar estrategias para valorar niveles de toxicidad y preparar una guía sobre cómo validar métodos para hacer evaluaciones de seguridad.

Aunque el informe es esperanzador, la radiografía de la situación en España refleja que aún queda mucho camino por recorrer debido a la dificultad de validación de procesos, entre otras razones. Para Pilar Vinardell, profesora de Fisiología de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona, aunque existen numerosos métodos alternativos de reemplazo a la experimentación en animales, no todos ellos están validados.

«Y el proceso de validación, aunque lento y complejo, es fundamental para poder aplicar adecuadamente esos métodos». «Si se habla de métodos validados por el Centro Europeo de Validación de Métodos Alternativos habrá unos quince o dieciséis in vitro», añade Adela López, secretaria de la Red Española de Métodos Alternativos, «lo que no es suficiente para investigar».

Para Luis Fernando Alguacil, catedrático de Farmacología de la Universidad San Pablo-CEU, en Madrid, la investigación se dirige hacia un menor uso de animales porque los métodos alternativos que llegan son «muy buenos, rápidos y económicos una vez que se han validado y refinado». El problema, añade, es que se necesita mucho esfuerzo e inversión para llevar a cabo la validación».

De la misma opinión es la Comisión Europea. Fuentes oficiales de Bruselas han explicado a CF que disminuir en un breve plazo la experimentación en animales es posible. «Pero para sustituirla se requiere más tiempo porque son necesarios test validados y se necesita mucha investigación para cubrir todos los aspectos que permiten reemplazar los test en animales. La sustitución total no creo que llegue nunca».

Sin embargo, José Luis Parra, profesor de Investigación del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), está más esperanzado, aunque lo fecha a muy largo plazo: «Hasta 2020 ó 2030 no habrá métodos in vitro alternativos que eliminen el uso de animales», explica. En su opinión, se está trabajando bastante, pero «es un asunto difícil que requiere mucho tiempo».

Financiación

A la hora de buscar soluciones, los expertos miran a la Administración.

«Sería importante que existiera algún tipo de ayuda específica», afirma Vinardell. «Nadie buscará métodos alternativos si no hay dinero. La Administración debe incentivar la investigación», añade Consuelo de la Torre, del CSIC. Según López, España está en una posición débil en cuanto a métodos alternativos. «En el ámbito europeo hay líneas prioritarias de investigación en métodos alternativos y en España no», concluye. Y para la Comisión Europea, la solución pasa por afrontar tres problemas: que las autoridades reguladoras admitan los métodos alternativos, que éstos se acepten internacionalmente y que las empresas compartan sus conocimientos, «que a veces son confidenciales».

Un futuro bien programado

Algunas de las tareas que contempla el programa de acción a corto, medio y largo plazo de la Asociación Europea para el Abordaje de Alternativas a los Test en Animales (EPAA) son:

– Revisión: estudiar los métodos alternativos utilizados por las compañías e identificar aquéllos con mayor potencial para su desarrollo y validación.

– Toxicidad: desarrollar estrategias no basadas en animales que permitan la evaluación de niveles de toxicidad sin comprometer la seguridad.

– 3R: mejorar la implementación de las 3R (reemplazo, reducción y refinamiento) a los test con animales.

– Diferencias: la EPAA ha identificado diferencias regulatorias entre sectores y dificultades en la implementación de métodos alternativos, por lo que emitirá recomendaciones que sobrelleven las dificultades para la implementación de las 3R.

– Validación: pilotar una serie de proyectos con las necesidades bien definidas y que sean relevantes ante los requerimientos regulatorios de los test.

La EPAA está formada por: la Comisión Europea; compañías individuales (entre las que se encuentran AstraZeneca, Bayer, GlaxoSmithKline, Jonson&Jonson, Merck, Merck Sharp & Dohme, Pfizer o Serono) y asociaciones europeas de la industria, como por ejemplo, la Federación Europea de Industrias Farmacéuticas (Efpia).

Cultivos ´in vitro´ o modelos de ordenador, las opciones

Pese a que los métodos validados alternativos a la investigación en animales son escasos existen diferentes opciones. Entre ellas, los componentes celulares, las células sanguíneas o las plantas.

Pero los modelos de ordenador también tienen protagonismo. «Los cálculos computacionales abarcan una amplia gama de temas y son siempre una alternativa a la experimentación de un modo sencillo», afirma Alfonso Valencia, jefe del Grupo de Biología Computacional Estructural del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas.

En este sentido, explica, se intenta que fases iniciales en las que antes se requería mucha experimentación necesiten menos, de modo que se pueda sustituir el ensayo con animales. «Ahora hay toda una parte que se elabora de ensayos bioquímicos sobre las células, que antes prácticamente no existía en las farmacéuticas, y reemplaza experimentos que se realizaban con animales». Sin embargo, Valencia también es realista y concluye que las herramientas computacionales no son, hoy por hoy, capaces de sustituir a las fases experimentales completamente.