El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), a través de una carta dirigida a la secretaria general de Política Social y Consumo, Isabel Martínez, traslada la petición de que las personas con discapacidad sobrevenida se beneficien del Fondo de Bienes Decomisados por Tráfico de Drogas, con el objetivo de que se promuevan las iniciativas correspondientes para ampliar la cobertura social del Fondo a estas nuevas realidades.
El presidente del CERMI, Luis Cayo Pérez-Bueno, se ha dirigido así a Isabel Martínez, a fin de que ella, en calidad de responsable de las políticas de atención a las necesidades sociales de las personas con problemas de adicción de las drogas y demás sustancias estupefacientes, examine esta petición y promueva las acciones pertinentes.
En este sentido, según explica el CERMI, una de las consecuencias de los trastornos adictivos es la aparición sobrevenida de discapacidades, fundamentalmente de orden mental o psicosocial, “realidad que, desafortunadamente, no hace sino crecer en los últimos años”.
Por ello, con el objetivo de que estas personas, necesitadas socialmente tanto por razón de su adicción como por su discapacidad, puedan beneficiarse de los programas y acciones de apoyo a la inclusión financiados con recursos del Fondo de Bienes Decomisados por Tráfico de Drogas, el CERMI pide que desde el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad se estudie la posibilidad de abrir el mismo a estas situaciones.
Con el Fondo al que hace referencia el CERMI se pretende sufragar en 2011, en materia de reducción de la demanda, programas de prevención de toxicomanías, asistencia a drogodependientes e inserción social y laboral de los mismos. También contempla proyectos en el ámbito del control de la oferta y, por último, programas y actuaciones de cooperación internacional en estas materias.
En 2010, este Fondo distribuyó 23 millones de euros, de los cuales un 70% (16 millones de euros) se destinaron a programas dirigidos a reducir la demanda de drogas; mientras que el 30% restante (7 millones de euros) permitió financiar actividades encaminadas a reducir la oferta.
En cuanto a la discapacidad sobrevenida, ésta está adquiriendo cada vez más importancia en relación a las discapacidades congénitas. “Hoy representan mayoritariamente al conjunto de las discapacidades y es previsible que, con los avances de la medicina y el envejecimiento de la población, la discapacidad congénita disminuya y, sin embargo, la adquirida a lo largo de la vida de las personas, aumente”, explica el CERMI.
Asimismo, el Comité añade que, incluso, las estrategias, aprobadas por el Gobierno de España, en relación a las personas con discapacidad, tienen cada vez más en cuenta la discapacidad sobrevenida o adquirida, tanto en el plano laboral como en el educativo y formativo.
Según el CERMI, “la discapacidad sobrevenida constituye una ruptura radical en la vida, no sólo del propio individuo afectado, sino también de su entorno”; al mismo tiempo que agrega que las discapacidades asociadas a las patologías derivadas de los procesos de drogadicción “son muy frecuentes”, pero, “quizás sean las que derivan en enfermedades mentales las que adquieren especial transcendencia para el individuo y la sociedad”.
Uno de los factores emergentes del crecimiento de las enfermedades mentales es la denominada patología dual, que hace referencia a la asociación de dependencia de sustancias tóxicas y trastornos de tipo mental o psicosocial.
Se estima que un 69% de los jóvenes españoles que consumen éxtasis y hasta un 66% de las personas adictas a la heroína presentan patología psiquiátrica concomitante al uso de sustancias adictivas. En este sentido, según apunta, “el índice de descompensaciones de las esquizofrenias ligadas al consumo de estimulantes y cocaína es muy alto”.
Según el Estudio de Prevalencia de la Patología Dual de la Comunidad de Madrid (2008), “dos de cada tres personas con adicción a drogas presentan algún trastorno mental y/o de la personalidad”. Asimismo, según algunos expertos, dos de cada tres personas con adicción a drogas presentan algún trastorno mental y/o de la personalidad.
Por último, el CERMI propone que los proyectos dirigidos a fomentar la inserción social y laboral de las personas con discapacidad sobrevenida, derivada del consumo de drogas, pueden ser financiados también a través del Fondo de Bienes Decomisados por Tráfico de Drogas. También propone que el CERMI pueda participar en la Mesa de Coordinación de Adjudicaciones y, si no, al menos poder ser consultado en la definición de criterios de adjudicación de los proyectos y recibir información de seguimiento de los mismos.
























