Es difícil todavía el acceso de periodistas a Somalia, por eso, desde Acción Contra el Hambre queremos compartir con vosotros el testimonio en primera persona de nuestros empleados locales en Mogadiscio. Nos han contado qué están viendo y viviendo en estos momentos. No podemos citar sus nombres porque protegemos su identidad por razones de seguridad.
Sobre la sequía
Las familias somalíes intentaron esperar hasta el final de la estación de lluvias actual, que se terminó en junio, para ver si tenían la suerte de tener suficientes pastos para el ganado y la posibilidad de cultivar sus tierras. Pero ahora la realidad es que no habrá nada. Ya casi no hay cosechas e incluso en las zonas tradicionalmente más ricas de Somalia la cosecha ha sido un 50% inferior de lo habitual. Gran parte del ganado ha muerto o está muy débil: no es raro encontrar en la carretera cadáveres de animales que no han resistido la falta de agua y de comida. A veces las personas tienen que recorrer hasta 30 km a pie para encontrar pozos de agua, lo que exaspera tanto a las personas como a los animales.
Sobre la pérdida de animales y precios
La primera consecuencia es que los animales que todavía están vivos no producen bastante leche para alimentar a los niños. Frente a esta situación, las familias intentan vender su ganado para ganar algo de dinero y comprar comida y forraje. Sin embargo, por culpa del estado de los animales y de la especulación a la baja por el gran número de animales en el mercado, los precios del ganado se han hundido. Una vaca se vendía habitualmente por unos 250 euros, hoy se vende de media por unos 40 euros. De la misma forma, el precio de las cabras ha pasado de 80 a 15 euros. Al mismo tiempo, los precios de los alimentos se han disparado, triplicándose o cuadruplicándose. Así pues un saco de maíz de 50 kilos que antes se compraba por menos de 5 euros, cuesta ahora alrededor de 25 euros: estos precios son absolutamente inabordables por la amplia mayoría de personas que de esta forma no tienen suficiente comida para alimentarse.
Sobre la huida del hambre
Muchas personas ya no comen más de una vez al día, cuando ya antes de esta sequía se decía que uno de cada 6 niños en Somalia estaba desnutrido. Por lo tanto, las familias han empezado a huir de la zona hacia Mogadiscio o hacia los países vecinos para encontrar ayuda y comida. De hecho, muy pocas ONG trabajan en Somalia debido a las condiciones de seguridad, y más de 20 años de guerras han debilitado cualquier servicio público. La mayoría de las familias están divididas: algunos se han quedado en el centro del país para ocuparse de los pocos animales que quedan o porque no tienen las fuerzas físicas para huir de su país; otros están en Mogadiscio esperando encontrar ayuda o trabajo; y otros se suman a los números de los campos de refugiados en las fronteras con Kenya (1.400 llegadas al día), con Etiopía (1.700 llegadas al día) o con Djibouti.
Sobre la llegada a Mogadiscio de los desplazados
Según estimaciones, más de 400.000 personas, están desplazadas alrededor de o en la capital, Mogadiscio. Cada día llegan nuevas personas. A veces no llevan consigo nada más que la ropa que llevan puesta. Algunos miembros de nuestro equipo que viven desde siempre en Somalia dicen que nunca se han enfrentado con una situación tan crítica. El cambio ha sido muy neto en tan sólo un mes: hay zonas en las que hay concentraciones masivas de personas. Para sobrevivir, la única solución es la solidaridad: todo el mundo comparte lo que tiene. Existen sistemas comunitarios de recogida de dinero para poder comprar alimentos: el que no tenga qué comer un día recibe comida de los otros y viceversa al día siguiente. Se han realizado distribuciones de alimentos en Mogadiscio pero todavía no es suficiente.
Sobre el desbordamiento de nuestros centros nutricionales
Para demostrar tanto la vulnerabilidad como el aumento del número de personas, sólo hace falta considerar las cifras de llegadas a nuestros programas de tratamiento de la desnutrición aguda severa en Mogadiscio: hace algunos meses, cuando ya se vivía la crisis, admitíamos para tratamiento 750 niños desnutridos al mes de media. El mes pasado acogimos a 1.350 ¡y hemos tenido que limitar las admisiones por miedo a no tener suficientes medicamentos para todos! Las personas no tienen absolutamente nada: incluso las tiendas de los desplazados están hechas con unos pocos trozos de madera y uno o dos pedazos de tela. En estas condiciones es imposible vivir. En los mercados de la ciudad hay alimentos, pero son demasiados caros: un saco de maíz aquí cuesta 40 euros (en lugar de 5). Para todos los habitantes de la ciudad es extremadamente duro. Viendo las condiciones en las que vive la gente y el estado general de la ciudad, se puede temer una emergencia de largas enfermedades diarreicas como el cólera. Es un gran riesgo en Mogadiscio, por lo que promovemos mucho la higiene y distribuimos productos de higiene.
Sobre la intervención de Acción contra el hambre en Somalia
En el centro de Somalia, Acción contra el Hambre ha puesto en marcha 9 puntos de tratamiento de la desnutrición aguda severa (la forma más grave de desnutrición) y un centro para la hospitalización de los casos más complicados. El mes pasado se trataron 730 niños de menos de 5 años. Estamos intentando aumentar las capacidades de acogida de los centros para poder tratar a más niños, añadiendo un tratamiento médico más completo en ausencia de cuidados de salud gratuitos en la región. Además, queremos poner en marcha un programa de tratamiento de la desnutrición aguda moderada para 12.000 personas para evitar que aún más niños padezcan de la forma de desnutrición más mortal. Aviones encargados por Acción contra el Hambre y cargados de ayudas humanitarias aterrizarán la próxima semana para implementar cuanto antes todas las actividades y reaprovisionar nuestras reservas de medicamentos para hacer frente al flujo de llegadas a nuestros centros nutricionales. Vamos a lanzar también un gran programa que tiene como objetivo la mejora de la seguridad alimentaria de las familias para que puedan tener acceso a los alimentos. Nos gustaría hacer más cosas pero todavía nos faltan muchos fondos, especialmente para hacer distribuciones generales de alimentos a la población en el centro del país. Por otro lado, en esta misma zona, sigue en pie un programa de rehabilitación de los pozos para mejorar el acceso al agua para el ganado y para la población. En Mogadiscio, están funcionando a toda marcha 4 programas ambulatorios y 2 centros hospitalarios para el tratamiento de la desnutrición aguda severa, a los que se añade el tratamiento medical global (vacunas, cuidados pre y post natales, tratamiento de las enfermedades comunes, educación sanitaria). En este caso también intentamos ampliar nuestra capacidad. Frente a la concentración de población y a la fuerte presencia de enfermedades diarreicas, Acción contra el Hambre lleva a cabo actividades de cloración de los puntos de agua, de promoción de la higiene y de construcción de letrinas. Tenemos además reservas de contingencia para hacer frente a la emergencia de una epidemia… que ya hemos empezado a utilizar.
Se necesitan muchas otras actividades: las necesidades de este país, en crisis desde hace más de 20 años, son inmensas. Nuestros equipos somalíes dicen que no han visto nunca una situación tan crítica en el país. Pero Acción contra el hambre carece de casi el 50% de los fondos necesarios para poner en marcha todas las actividades a corto y medio plazo.
En 2010, Acción contra el Hambre ha llevado ayuda a alrededor de 200.000 somalíes gracias a 200 empleados. Hoy, se están llevando a cabo en el país programas de Nutrición y Salud, de Seguridad Alimentaria y de Agua, Saneamiento e Higiene.
























