Durante dos semanas las lluvias torrenciales azotaron El Salvador y miles de familias se vieron desplazadas de sus hogares. Muchas de ellas tuvieron que alojarse en escuelas y ahí siguen, como en la escuela de San Marcos Lempa, donde 400 personas deben seguir refugiadas hasta que el agua abandone sus hogares. Muchos lo han perdido todo, pero aún mantienen la sonrisa.
UNICEF les apoya en sus refugios temporales repartiendo alimentos, medicamentos y formando a profesores que mantengan a los niños animados pese al caos que les rodea.
























