19 de noviembre: Día Mundial del Saneamiento. Rompamos el tabú

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Ayer por la mañana, ONGAWA celebró el Día Mundial del Saneamiento –la fecha oficial es el 19 de noviembre- para recordar, a través de 26 tapas de váter decoradas por voluntarios de la ONG, que más de 2.600 millones de personas, el 40% de la población mundial, no tienen acceso a un inodoro, de los cuales 1.100 millones todavía defecan a diario al aire libre.

Mientras que en la mayoría de los países del Norte es obligado el tratamiento de todas las aguas, en países en vías de desarrollo el 90% de las aguas residuales se vierten a
los ríos sin ser antes tratadas, envenenando plantas, peces y demás animales de la
cadena alimentaria y afectando negativamente a todas las poblaciones. Por ello, cuando
hablamos de saneamiento estamos ante un problema ambiental y humano de graves
consecuencias.

Cada año se dan en el mundo 4.000 millones de casos de diarrea, 1,8 millones de
personas mueren a causa de esa enfermedad, y el 90 por ciento de ellos son niños
y niñas menores de cinco años (UNICEF-OMS). Esta enfermedad llega matar a más
niños que el virus del SIDA, la malaria y el sarampión juntos. Por el contrario, el acceso a un inodoro reduce las muertes por diarrea en más de un 30%.

El saneamiento salva vidas, y acompañado de hábitos higiénicos, su eficacia es mayor: el simple hecho de lavarse las manos es una actitud que disminuye casi a la mitad la
incidencia de diarrea y de otras infecciones. La promoción de la higiene es la intervención en salud pública más rentable.

En cambio, cuando no se logra el acceso a saneamiento ocurre que las inversiones de los gobiernos han de desviarse a tratamientos sanitarios urgentes en lugar de invertirse en planes de desarrollo para el país. Solo en el Sudeste Asiático se vierten 13 millones de toneladas de heces cada año en las fuentes de aguas interiores.

El acceso al saneamiento cambia vidas
En Alwar (India), la mejora de la infraestructura de saneamiento en las escuelas provocó
una mejora generalizada de los resultados académicos, con un aumento de un tercio de
las matrículas de las niñas. Resultados similares también se obtuvieron en Bangladesh.

En términos de beneficio, los resultados también son evidentes. En los países en vías de desarrollo, el saneamiento mejorado -todo sistema que impide el contacto de la persona con la materia fecal- y la educación en higiene produce, por lo general, 9 dólares
(USD) de beneficio por cada dólar gastado.

El saneamiento universal es posible
Numerosos países han demostrado que el saneamiento universal es posible, generando
resultados muy positivos a largo plazo. En 1973, el Gobierno de Malasia respondió ante
varios brotes de cólera estableciendo un Programa Nacional de Saneamiento
Medioambiental Rural. Treinta y cinco años de esfuerzos sostenidos en el ámbito local
han tenido su recompensa: hoy día, el 98% de la población rural tiene acceso a una
letrina sanitaria lo que ha supuesto una importante disminución en la incidencia de cólera, disentería y fiebre tifoidea.

Numerosos países están desarrollando programas innovadores para la consecución de
estos objetivos. El programa “Saneamiento total liderado por la comunidad» (Community
Led Total Sanitation, CLTS) aborda el problema desde la acción colectiva de la
comunidad, promoviendo la cohesión y el orgullo por los avances alcanzados.

Esta técnica se está utilizando en numerosos países y ONGAWA la está implementando
en sus programas de Mozambique y Tanzania. También existen iniciativas tecnológicas
de bajo coste con muy buenos resultados, como el “inodoro ecológico popular” que
está siendo promovido por ONGAWA en Nicaragua.

Es hora de romper los tabúes y promover soluciones para evitar que millones de personas tengan que defecar al aire libre, para evitar vidas rodeadas de excrementos y basura.

Porque sí es posible el saneamiento universal.
ONGAWA, Ingeniería para el Desarrollo Humano es una ONG de Desarrollo que, desde 1991, trabaja para poner la tecnología al servicio del desarrollo humano y a favor de la lucha contra la pobreza. La organización cuenta con proyectos de cooperación en Tanzania, Mozambique,Nicaragua y Perú, y una larga experiencia en aportar soluciones técnicas y humanas al problema del acceso a agua y saneamiento. 

En septiembre de 2011, Ingeniería Sin Fronteras Asociación para el Desarrollo cambió su denominación a ONGAWA, Ingeniería para el Desarrollo Humano.

Web de la campaña: www.ongawa.org/agua/