En Kanem (Chad) el número de niños con desnutrición severa se ha triplicado

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– La crisis alimentaria en Sahel sobre la que se viene alertando desde el pasado mes de septiembre ha llegado antes y más severamente de lo esperado

– En Kanem, Chad, se ha pasado a la fase de emergencia: ya han ingresado más de 2.000 niños y niñas en los centros de nutrición de Acción contra el Hambre, el triple respecto a la misma época del año pasado

– En los países vecinos, los indicadores continúan deteriorándose.

– Acción contra el Hambre ha activado ya el mecanismo de emergencia en Mauritania y Chad

No sólo es crítico el número de niños ingresados, el grave estado en el que llegan hasta los centros de nutrición es también un indicador del rápido deterioro de la situación en la región. “Durante los meses de noviembre y diciembre, los niños que llegaban a los centros estaban desnutridos pero se encontraban en un estado de salud que nos permitía tratarlos sin muchas complicaciones. Hoy, no siempre podemos salvarlos. Muchos llegan en un avanzado estado de desnutrición. Muchos pierden la vida en el camino hasta aquí, algo que rara vez ocurría en los últimos meses”, relata Clémence Malet, nutricionista de Acción contra el Hambre en Mao, Kanem.

Población atrapada

Kanem es una región particularmente pobre en país estructuralmente débil. En Chad, uno de cada 20 niños muere antes de cumplir un mes y uno de cada diez antes de la edad de un año. Aquí, más del 60% de la población vive en un estado de inseguridad alimentaria. En este contexto, la crisis que viene afectando a este año a la población, ya debilitada por la crisis alimentaria del verano de 2010, es dramática. La actual inestabilidad en la región hace que sea imposible que se pongan en marcha mecanismos de adaptación. El déficit comercial y la migración desde los países vecinos como Nigeria o Libia han provocado que las familias pierdan un 20% de sus ingresos. “Cada cuatro o cinco meses, nuestros maridos nos enviaban el equivalente a 400 euros. Ahora no contamos con ese dinero y hay más personas que alimentar”, relata un residente de la aldea de Barrah, que ha visto cómo 120 de sus habitantes han regresado de Libia.

Una carrera contra el tiempo

En Kanem, la temporada de sodure (período de escasez que abarca desde el fin de la cosecha hasta la siguiente, en la que los graneros están vacíos) ha dado inicio con dos meses de antelación. Muchas familias no cuentan con alimentos desde hace semanas. Es urgente hacer llegar 90.000 toneladas de alimentos a Chad. Algunos actores como la Unión Europea (a través del Departamento de Ayuda Humanitaria  y Protección Civil de la Comisión Europea, ECHO, por sus siglas en inglés) ya se están movilizando pero los recursos distan de ser suficientes. Para hacer frente a esta situación, Acción contra el Hambre, en coordinación con las organizaciones humanitarias en el país, ha comenzado la distribución de alimentos,  inicialmente prevista para el mes de abril, llegando a más de 20.000 niños en Kanem y en la vecina provincia de Bahr el Gazal.

Asimismo, Acción contra el Hambre ha aumentado el número de equipos móviles que recorren el país para la identificación de niños desnutridos, al mismo tiempo que promueve la reactivación de la agricultura, ya que es crucial asegurar el éxito de la próxima cosecha. Esta emergencia humanitaria no debe eclipsar la necesidad de consolidar los sistemas de producción para detener las crisis alimentarias recurrentes.

EL RESTO DE SAHEL

En Burkina Faso, los centros de salud también han visto un aumento sustancial en los ingresos en los centros de salud: de un 200% en la región de Tapoa, en comparación con el año pasado. El 1 de marzo se hizo un llamamiento oficial apelando a la solidaridad internacional. Tanto en Burkina Faso como en Chad, Acción contra el Hambre tiene previsto atender a más de 10.000 niños durante las próximas semanas. Además, el país también se enfrenta a una afluencia masiva de refugiados: se estima en 800 diarios.

“La cosecha ha sido muy pobre este año. Los cereales no han madurado por la escasez de lluvias, que pararon repentinamente. Alimentar a mi familia es un ret.o Uno de mis hijos ha ido a vivir con un pariente a trabajar con él. Ya he reducido la cantidad de mijo para comer a diario y desde octubre comemos hojas silvestres. Afortunadamente todavía tengo 12 gallinas que voy a vender. Cuando no tengamos nada más para comer tendremos que pedir comida”, relata Diallo Hama Sadjo, en el pueblo de Dadounga.

En Mauritania, la situación es crítica en el centro y el sur del país. Casi una de cada cuatro familias se encuentra en una situación de inseguridad alimentaria desde el mes de diciembre (el triple en comparación con el mismo periodo del año anterior). Al igual que en Chad, la inestabilidad afecta a los mecanismos habituales de los flujos migratorios a los países vecinos. Normalmente, los rebaños suelen migrar desde Mauritania a Malí. Pero el conflicto maliense ha precipitado su regreso a Mauritania, donde tienen que compartir los escasos pastos con los rebaño de los refugiados malienses.

En Níger, 6 millones de personas padecen inseguridad alimentaria. Se espera que la situación empeore a medida que se agoten las reservas de alimentos. Un síntoma de la precariedad de muchos hogares es la inusual migración de familias enteras. Actualmente, los centros nutricionales no están informando de aumento comparable al de Kanem, pero en Níger, el pico de la temporada de carestía se produce más tarde, en julio y agosto. Por otra parte, las condiciones de seguridad dificultan los desplazamientos y el análisis de grandes áreas del país. Acción contra el Hambre está prestando apoyo financiero a 6.000 familias, además de programas de tratamiento y prevención de la desnutrición.

En Malí, los conflictos han originado más de 172.000 desplazados que llegan a zonas que ya son frágiles en términos alimentarios (Fuente: Unicef)