
La desnutrición aguda severa, que mata a 3,5 millones de niños cada año, sigue sin ser reconocida por los países y organizaciones internacionales como uno de los principales retos de salud pública. Acción contra el Hambre, junto a otros organismos, trabaja activamente para que esta enfermedad sea plenamente integrada en las políticas de salud y ha demandado su inclusión en el texto que será adoptado en la 65º Asamblea que se celebra desde hoy hasta el sábado en Ginebra. El objetivo nº6 del texto, que prevé la reducción y el mantenimiento por debajo del 5% de la desnutrición aguda severa es un reconocimiento importante, aunque tardío e incompleto, de la desnutrición aguda como una prioridad de salud pública.
Sin embargo, Acción contra el Hambre estima que el objetivo de una reducción global del 50% de la desnutrición aguda de aquí a 2025 sería un objetivo mucho más claro y concreto.
Acción contra el Hambre demanda también que cada país, en la medida de su situación y sus posibilidades, se apropie en el plano nacional de este objetivo mundial, adoptando a su nivel políticas ambiciosas.
Acción contra el Hambre recuerda también que más allá de la reducción de la prevalencia de la desnutrición, los estados no pueden olvidar la mejora de los sistemas de tratamiento de los niños ya desnutridos, evitando así la muerte de los menores de cinco años afectados.
En definitiva, para que la desnutrición aguda se reconozca por fin al nivel de la OMS como un problema de salud pública y se adquieran compromisos claros por parte de los estados, Acción contra el Hambre insiste en la necesidad de:
fijar el objetivo de reducir la desnutrición aguda en un 50% de aquí a 2025que los estados se apropien de este objetivo y lo desarrollen con planes de acción y políticas nacionales ambiciosas, apoyadas en las medidas que han probado tener éxito en materia de lucha contra la desnutrición
























