Acción Contra el Hambre retoma su actividad en Gao, al norte de Malí

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Acción contra el Hambre ha retomado su actividad en la región de Gao, en el norte  de Malí, después de que el pasado 31 de marzo tuviese que parar sus trabajos por la inestabilidad en la zona y el saqueo de su oficina. La organización estaba presente en la región desde 1996, con proyectos de agua y saneamiento, seguridad alimentaria y nutrición. Además había reforzado sus programas ante la crisis actual con intervenciones monetarias (dinero por trabajo o transferencias directas de liquidez).     

Una situación extremadamente preocupante

Acción contra el Hambre ha retomado el control de los programas de desnutrición del hospital de Gao, donde hay en estos momentos cerca de un centenar de niños con desnutrición aguda bajo tratamiento. La actividad de la organización incluye exámenes médicos que han puesto de manifiesto tasas extremadamente graves de desnutrición. Cerca del 40 % de los niños sufre desnutrición aguda (39.9 %), y el 21.4 % desnutrición aguda severa. Así, uno de cada cinco padece ahora mismo la forma más grave de desnutrición. En todo el Sahel la cifra de pequeños que corre peligro de morir de hambre se eleva a un millón.

En el hospital de Gao, Acción contra el Hambre ha activado de nuevo tres unidades: la que trata a los niños alcanzados por desnutrición severa que necesitan una hospitalización, el tratamiento ambulatorio de la desnutrición severa y otra más para la desnutrición moderada.

Ya antes de la emergencia alimentaria y del conflicto en el norte de Malí, las tasas de prevalencia de la desnutrición en Gao se situaban por encima de los umbrales urgentes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) con 15.2 % de los niños de menos de 5 años con desnutrición aguda. Los equipos de Acción contra el Hambre que trabajan en la zona señalan además las enormes dificultades a las que se enfrenta la región de Gao: los grandes programas de prevención de la crisis alimentaria han sido paralizados, la mayoría de los servicios (salud, educación, electricidad, agua) están suspendidos o funcionan de manera intermitente, los precios del arroz y del mijo se han duplicado, los bancos han cerrado y los alimentos apenas llegan a los mercados y las tiendas… «A veces, las familias pueden pasar dos días sin encender el fuego bajo la marmita: la gente que se ha quedado en Gao es la que no tiene medios para huir, los más pobres. Hay algunos productos alimentarios disponibles, pero la gente no tiene medios para comprarlos», explica Siaka Traore, jefe de base de Acción contra el Hambre en Gao.

Acción contra el Hambre hace un llamamiento a todas las partes del conflicto para que dejen a los trabajadores humanitarios acceder de manera libre y directa a las víctimas de la crisis alimentaria y de la crisis política actual.