
Se ha dado un importante paso en la lucha contra la desnutrición: la Asamblea Mundial de la Salud que finalizó el sábado en Ginebra ha decidido adoptar un plan de envergadura internacional con seis objetivos específicos para la nutrición materna e infantil y la desnutrición aguda, esta última muy poco considerada hasta ahora en las políticas sanitarias a nivel mundial
Sin embargo, tal y como muestra el último informe de Acción contra el Hambre Aid for Nutrition que evalúa el compromiso de los principales donantes con la erradicación de la desnutrición, hoy día solo se financia el 1% de los 11.800 millones de dólares necesarios para tratarla
Hay un buen motivo para celebrar este año el Día Mundial de la Nutrición. La Organización Mundial de la Salud acaba de establecer una serie de indicadores para seis objetivos generales que deben alcanzarse para el año 2025 en materia de nutrición:
– Reducción del 40% global de niños menores de cinco años con retraso del crecimiento
– Reducción de un 50% de la anemia en mujeres en edad reproductiva
– Reducción del 30% del bajo peso al nacer
– No hay un aumento en el sobrepeso infantil
– Aumentar las tasas de lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses hasta al menos el 50%
– Reducir o mantener las enfermedades relacionadas con la desnutrición aguda que afectan a la infancia por debajo del 5%
La desnutrición aguda severa, que mata a 10.000 niños cada día, sigue sin llegar a ser reconocida por todos los países y organizaciones internacionales como un problema de salud pública. Acción contra el Hambre, junto con otras organizaciones, trabaja desde hace años para que se integre plenamente en las políticas de salud y solicitó su inclusión en el texto presentado para su aprobación en la Asamblea de la OMS. El Objetivo 6 del texto es un importante adelanto como una prioridad para la salud pública.
LOS ESTADOS, EN PRIMERA LÍNEA
Acción contra el Hambre insiste en el deber de los estados de alcanzar este objetivo mediante la aplicación de este ambicioso plan a nivel nacional, centrándose en medidas que han demostrado su eficacia en la lucha contra la desnutrición. Asimismo, la organización recuerda que, además de la reducción de la prevalencia de la desnutrición, los estados no deben pasar por alto la necesidad de mejorar los sistemas de atención a los niños ya desnutridos para evitar la muerte de los niños menores de 5 años afectados.
Igualmente, se hace hincapié en el papel que desempeñan los donantes en la lucha contra la desnutrición, el de asistir a los países con menos recursos con nuevos fondos, para alcanzar este objetivo. Tal y como pone de relieve el informe Aid for Nutrition, es preocupante la falta de inversión en la lucha directa contra la desnutrición. El dinero invertido hasta ahora en nutrición, que representa una pequeña parte de las intervenciones, socava en gran medida la eficacia de la ayuda. “Si los donantes internacionales se han comprometido a ampliar las intervenciones de nutrición, deben actuar ahora y proporcionar fondos suficientes para cumplir con lo que es necesario hacer”, señala Sandra Mutuma, consultora nutricional de Acción contra el Hambre.
























