10 de diciembre, Día Mundial de los Derechos Humanos. Una montaña de 2.500 rollos de papel higiénico por el derecho humano al saneamiento

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La Casa Encendida de Madrid acogió ayer «una montaña» con 2.500 canutos de papel higiénico aportados por voluntarios y colaboradores de ONGAWA Ingeniería para el Desarrollo Humano. Con esta acción, la ONG denuncia los 2.500 millones de personas que todavía carecen de acceso a un saneamiento básico.

Esta acción se inscribe dentro de la campaña “WeLoveSaneamiento”, que ONGAWA inició el pasado 19 de noviembre coincidiendo con el Día Mundial del Saneamiento,  para incitar a la reflexión y el compromiso de la ciudadanía ante este problema. Así, voluntarios de la ONG han puesto en marcha un blog donde muestran las implicaciones que tiene la falta de acceso a un inodoro.

«En toda sociedad existen temas tabú de los que casi nadie habla. Pero si hay uno que es común en la práctica totalidad de las culturas de todo el mundo, ése es sin duda el saneamiento, entendido como todo sistema que ayuda a separar los excrementos humanos del contacto con las personas», señala Alberto Guijarro, responsable de Campañas de ONGAWA.

Cada año, 60 millones de niños y niñas nacen en hogares sin acceso a saneamiento, lo que compromete su salud y dignidad, pero también su educación, al incrementarse las ausencias a la escuela por enfermedades diarreicas, los ingresos familiares debido a las bajas laborales y la disminución de la productividad, o su seguridad personal, al tener que hacer sus necesidades en el exterior en zonas en conflicto.

La diarrea, principal enfermedad asociada a la falta de saneamiento, es la segunda causa de muerte infantil después de la neumonía, y provoca más muertes de niños y niñas que el SIDA, la malaria y el sarampión juntos. Una cada 20 segundos.

El saneamiento, un derecho humano reconocido por Naciones Unidas

El saneamiento está reconocido por Naciones Unidas como un derecho humano, y a pesar de ello la meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionada con el mismo está muy lejos del objetivo perseguido en 2015, que es tan solo reducir a la mitad la proporción de personas con acceso a saneamiento básico.
 
Esta situación es inaceptable, y requiere de determinación para promover políticas e infraestructuras a nivel mundial coherentes con el derecho humano al saneamiento, destinando para ello los recursos necesarios.  La vida y la dignidad de millones de personas en todo el mundo está en juego.