Según estimaciones preliminares todavía pendientes de ser auditadas, el Fondo Mundial desembolsó un total de US$3.300 millones durante 2012, fondos que se están empleando en prevenir y tratar el SIDA, la tuberculosis y la malaria en todo el mundo. Se trata de un aumento del 26% con respecto a la cifra desembolsada en 2011. Al mismo tiempo, el Fondo Mundial ha recortado sus gastos operativos en un 5%, un claro indicador del éxito obtenido en el proceso de transformación de la organización emprendido por Gabriel Jaramillo, el Gerente General que dejará su puesto la semana próxima y cederá la dirección a Mark Dybul, el nuevo Director Ejecutivo que tomará posesión de su cargo el lunes 21 de enero.
El desembolso de fondos de subvención más eficaz efectuado en 2012 fue fruto de la reorganización y mejor funcionamiento de la división de Gestión de Subvenciones. Todo se basa en gestionar los fondos disponibles de manera inteligente. Al concentrar más personal en los países con la mayor carga de enfermedad, los jefes y responsables de programas han podido abordar los problemas surgidos con mayor eficacia pudiendo centrarse en alcanzar las metas establecidas y asegurarse de que los fondos disponibles se desembolsaban a su debido tiempo. “La calidad de nuestros desembolsos siguió aumentando”, declaró Mark Edington, director de la División de Gestión de Subvenciones. Añadió que se comprobaron rigurosamente el desempeño y la absorción financiera de las subvenciones teniéndose plenamente en cuenta el entorno de riesgo. “Tomamos riesgos calculados y ahora conocemos mejor los riesgos existentes”, corroboró. Se ha preparado el terreno para la próxima etapa, justo cuando el Fondo Mundial se apresta a lanzar su nuevo modelo de financiamiento.
























