La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) hace un llamamiento a las instituciones de nuestro país y a las de la Unión Europea, en virtud de las obligaciones que conllevan los Convenios Internacionales firmados, a condenar la muerte de Arafat Jaradat, palestino de treinta años, natural de Sair en Hebrón y padre de dos hijos de dos y cuatro años, que había sido arrestado por el Ejército ocupante bajo la acusación de tirar piedras a colonos israelíes, ilegalmente asentados en Cisjordania.
Aunque la policía política israelí, el ShinBet, ha declarado que Jaradat falleció de un paro cardiaco, la autopsia realizada demuestra la existencia de numerosos huesos rotos en cuello, columna vertebral, brazos y piernas, según ha declarado Issa Qarafe, ministro de Asuntos de los Presos de la Autoridad Palestina en rueda de prensa en el día de ayer.
Como denunciábamos días pasados en un comunicado conjunto con las asociaciones palestinas de defensa de los presos palestinos Addameer, y Al Haq, y la israelí Médicos para los Derechos Humanos, con motivo de la huelga de hambre de Samer Issawi, el ordenamiento jurídico, el sistema judicial y el aparato penitenciario israelíes favorecen, y amparan la vulneración sistemática de los derechos fundamentales de los detenidos palestinos, privándoles del derecho a una acusación, a un juicio justo, a hablar con su abogado o a comunicarse con su familia, y sometiéndolos a condiciones de detención inhumanas, tratos degradantes y a tortura.
Desde 2003 se han registrado setecientas quejas por torturas en las prisiones israelíes, y ninguna de ellas ha sido investigada. Ha habido cincuenta y tres muertes por negligencia médica y setenta y dos muertes a causa de la tortura en las prisiones de la ocupación desde 1967. La muerte de Arafat es la segunda de este año atribuida a detención israelí; Ashraf Abu Dra’ fue objeto de una negligencia médica durante su detención y murió el 21 de enero de 2013 por un coma mortal poco después de su liberación.
La APDHA coincide con la asociación palestina Addameer en considerar la muerte en prisión de Arafat Jaradad como un crimen de guerra porque viola la IV Convención de Ginebra, relativa a la población civil bajo ocupación, que prohíbe expresamente la tortura en sus artículos 31, 32, 146, y 147 y advierten que el silencio de la comunidad internacional favorece la impunidad con la que estos crímenes se realizan.
Hay en estos momentos cuatro mil ochocientos doce presos políticos, de los cuales doce son mujeres y doscientos diecinueve menores de edad, que han sido arrestados muchos de ellos de forma arbitraria, reducidos a régimen de aislamiento, incomunicados y sin derecho a recibir visitas. La mayoría de ellos se negó a comer el día de ayer en señal de luto por la muerte terrible del joven Jaradad y en solidaridad con su familia.
La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía pide a nuestras instituciones que se realice una investigación internacional, totalmente independiente del régimen de apartheid israelí, para esclarecer responsabilidades, perseguir a los culpables materiales de estos hechos e impedir la existencia de un limbo jurídico en aquel país.
























