“Hay un amplio margen de mejora en donación de corazón y pulmón con el tratamiento específico de los donantes de órganos”

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– En España se obtienen el corazón o los pulmones en menos del 20% de los donantes de órganos tras muerte encefálica

 

– Según este experto, aumentar la tasa de donación pasa por implementar programas de donación en asistolia y por tratar de forma intensiva a los donantes de órganos, no considerando el mantenimiento del donante como algo pasivo donde el deterioro funcional de los órganos es inevitable

 

– Actualmente la supervivencia media a los 5 años está cercana al 70% en el caso del trasplante cardiaco y en torno al 55% en el del trasplante pulmonar

 

 

Valencia, 11 de junio de 2014.- La obtención de los órganos torácicos como los pulmones o el corazón (los más susceptibles al daño ocasionado por la muerte encefálica) es muy reducida en España y a nivel mundial. De hecho, en nuestro país se obtienen estos dos órganos en menos del 20% de los donantes en muerte encefálica.

 

Según el Dr. Eduardo Miñambres, coordinador autonómico de Trasplantes de Cantabria, “en donantes menores de 45 años -los cuales no debieran tener estructuralmente afectados estos órganos- la tasa de obtención de estos órganos sigue siendo muy reducida (inferior al 60%), bien por disfunción ventricular moderada por la tormenta arrítmica del encajamiento cerebral (en el corazón) o el colapso de alveolos, edema pulmonar o atelectasias (en el del pulmón)”.

 

Así lo ha explicado en el marco del III Congreso de la Sociedad Española de Trasplante (SET) en Valencia este experto, que señala que “el porcentaje de corazones o pulmones obtenidos del total de donantes es muy variable entre centros de un mismo país, por lo que hay un amplio margen de mejora mediante el tratamiento específico de los donantes de órganos”.

 

El objetivo es que, tras la muerte encefálica y hasta la extracción de los órganos, los injertos cardiacos o pulmonares que estructuralmente sean sanos -aunque estén funcionalmente dañados por la muerte encefálica- puedan ser tratados adecuadamente hasta el punto de mejorar su función y hacerlos aptos para la extracción y trasplante posterior.

 

Para ello, explica este experto, “es imprescindible un cambio de mentalidad, de forma que todos los dispositivos y recursos tecnológicos que de forma habitual se utilizan en un paciente crítico, sean utilizados en un fallecido donante de órganos, de cara a incrementar el número y la calidad de los injertos. Hoy día no es razonable tratar a un donante multiorgánico sin monitorización de gasto cardiaco invasiva, sin un respirador adecuado o sin realizar una broncoscopia precoz para limpieza de secreciones”.

 

Los expertos abogan por potenciar la donación a corazón parado

 

El tratamiento del donante ha mejorado mucho en los últimos años, de forma que se han obtenido muy buenos resultados de supervivencia con injertos pulmonares y cardiacos procedentes de donantes con edad muy avanzada, algo impensable hace tan solo hace una década. De hecho, hoy la supervivencia media a los 5 años está cercana al 70% en el caso del trasplante cardiaco y en torno al 55% en el pulmonar.

 

Sin embargo, las tasas de donación siguen siendo insuficientes y su aumento pasa, principalmente, por dos medidas: “fundamentalmente, no considerar el mantenimiento del donante de órganos como algo pasivo, donde el deterioro funcional de los órganos es inevitable, una vez producida la muerte encefálica; el donante precisa de un tratamiento específico e intensivo como cualquier paciente grave ingresado en una UCI, y el objetivo debe ser que los injertos tengan mejor función tras ser adecuadamente tratados”, explica el Dr. Miñambres.

 

En los últimos años, los expertos en trasplante cuentan con una nueva técnica que les permite valorar la viabilidad de los injertos cardiacos y pulmonares marginales, que de otra forma serían descartados para trasplante: el uso de dispositivos de preservación ex vivo. “Ya es una realidad que va a permitir mejorar funcionalmente dichos órganos de forma que se “rescaten” injertos que inicialmente no cumplirían criterios de idoneidad para ser trasplantados (por ejemplo, pulmones con edema pulmonar), pero que pueden mejorar claramente su función y viabilidad tras unas horas de tratamiento ex vivo”, concluye este experto.

La Sociedad Española de Trasplante (SET)

 

La SET se constituye al amparo de lo previsto en la Ley de Asociaciones, y sus fines son exclusivamente científicos y orientados al desarrollo y progreso del trasplante de órganos en España. Para ello promueve la difusión de los conocimientos en el campo del trasplante de órganos, impulsa la organización de actos que favorezcan este fin y convoca becas de Investigación. La SET proporciona también asesoramiento de forma gratuita a personas o instituciones, que interesadas en el trasplante de órganos lo soliciten.

 

La SET favorece su relación y asociación con otras Sociedades Científicas Nacionales o Internacionales con fines similares. Igualmente impulsa o participa en cuantas otras actividades persiguen el desarrollo o progreso del trasplante de órganos. La SET colabora con la ONT en el desarrollo de los Registros de trasplante y en todos los proyectos con objetivos compartidos.

 

Además de las actividades formativas citadas, la SET establece programas de colaboración con las Asociaciones de pacientes, la industria farmacéutica y foros de información para la población general a través de su página Web.