23 de septiembre, Cumbre del Cambio Climático de Nueva York

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ONGAWA hace un llamamiento para que se acuerden medidas significativas contra el cambio climático atendiendo especialmente a las necesidades de los países más vulnerables

· Hoy se celebra en Nueva York la Cumbre del Clima, un evento promovido por el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki – moon.

· ONGAWA alerta de que, aunque los efectos del cambio climático afectan a todo el mundo, los más pobres sufrirán las consecuencias más graves.

· Por ello hace un llamamiento para que se acuerden medidas significativas contra el cambio climático atendiendo especialmente a las necesidades de los países más vulnerables.


Hoy se celebra en Nueva York la Cumbre del Clima, un evento promovido por el Secretario General de Naciones Unidas Ban Ki – moon, que tiene como objetivo fomentar la voluntad política y movilizar la acción para llegar a un compromiso más ambicioso sobre las reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero, así como crear dinámicas que faciliten e impulsen los cruciales acuerdos que deberán negociarse durante 2015 en la 21ª Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático en París y en el proceso de negociación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible tras el vencimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
 
¿Qué puede pasar en la Cumbre del Clima?
 
Existe el peligro de que las medidas políticas significativas sean sustituidas por meras declaraciones grandilocuentes de buenas intenciones, basándose, afirman desde ONGAWA, en un supuesto desinterés en el tema por parte de la ciudadanía, especialmente en los países ricos donde sus habitantes ven el cambio climático como una amenaza mucho menos inminente que aquellos que viven en países en desarrollo.
 
Sin embargo, recuerdan desde esta organización, las movilizaciones del pasado fin de semana, que han congregado a cientos de miles de personas alrededor de todo el planeta, muestran que la opinión pública reclama cada vez con mayor insistencia que se tomen las acciones necesarias para crear un mundo con una economía al servicio de la gente y el planeta.
 
En realidad, ¿a quién afecta el cambio climático?
 
El cambio climático afecta a todo el mundo, pero sin duda serán los más pobres los que sufrirán las más graves consecuencias. Por tanto, la lucha contra  el cambio climático debe venir acompañada también de medidas para proteger a los más vulnerables de sus efectos, de fenómenos que, como las olas de calor, las malas cosechas, las inundaciones o las sequías, se están intensificando, poniendo en peligro vidas y hogares. Según la Organización Mundial de la Salud cada año mueren más de 150.000 personas como consecuencia directa del calentamiento global.
 
Existe un consenso generalizado al afirmar que el cambio climático es la principal amenaza para lograr erradicar la pobreza. Los países más pobres presentan una mayor concentración de los riesgos inmediatos y estos riesgos afectan de manera desproporcionada a estos países que son más vulnerables a su impacto. Paradójicamente, los más vulnerables son los menos responsables del problema.
 
Responsabilidades, acuerdos, ¿soluciones?
 
Todos los países deberán adaptarse al cambio climático y trabajar por su mitigación, y es responsabilidad de los países desarrollados, no sólo detener las prácticas perjudiciales sino también, la de compensar los daños causados (responsabilidad histórica). Los países del Norte deben liderar esta lucha contra el cambio climático que tiene que ser equitativa y apoyar a los países con menos recursos en su derecho legítimo a un desarrollo sostenible -que requerirá inevitablemente de medidas para adaptarse y para minimizar su vulnerabilidad al impacto del cambio climático. Esta adaptación deberá realizarse garantizando siempre el respeto, la protección y la promoción de los derechos humanos bajo los principios de no-discriminación, equidad de género, participación y rendición de cuentas.
 
ONGAWA hace un llamamiento para que la Cumbre del Clima apueste con valentía por una agenda transformadora que afronte las causas estructurales del cambio climático y la desigualdad que provoca, y apueste de verdad por medidas contundentes para su desaceleración. Un cambio en el modelo de crecimiento que implicará cambios radicales en el enfoque de las políticas agrarias, energéticas o de transporte —por mencionar algunas— a nivel global, pero especialmente de los países industrializados.
 
La Cumbre de Nueva York debería ser el comienzo de un cambio de rumbo. Comienza la cuenta atrás.