El Museo Thyssen-Bornemisza confía en el trabajo de profesionales con discapacidad intelectual para crear elementos decorativos que venden en su tienda con motivo de la exposición de Givenchy

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– Profesionales con discapacidad intelectual de los talleres de carpintería y pintura decorativa de la Fundación Carmen Pardo-Valcarce crean un costurero homenaje a Givenchy, con motivo de la retrospectiva que se desarrolla en el Museo hasta el 18 de enero.

– El costurero ‘Colors is life’ que reproduce cinco bocetos del cotourier, se puede adquirir en la tienda de regalos del Museo Thyssen-Bornemisza y en su tienda online http://tienda.museothyssen.org/.

– Destaca su marcado valor solidario: con su compra se promueve el empleo de las personas con discapacidad y la difusión de la calidad de su trabajo.


Madrid, 20 de noviembre de 2014.- La Fundación Carmen Pardo-Valcarce, entidad líder en fomentar la inclusión laboral de las personas con discapacidad intelectual, ha creado el costurero ‘Colors is life’ que reproduce cinco bocetos de Hubert de Givenchy con motivo de la retrospectiva del cotourier en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid hasta el 18 de enero de 2015.

El costurero realizado a mano en madera por los profesionales con discapacidad intelectual del taller de carpintería de la Fundación Carmen Pardo-Valcarce, tomando como base uno de los modelos habituales que comercializa la Fundación, está acabado por el equipo de trabajadores del taller de pintura decorativa.

El costurero ‘Colors is life’ se puede adquirir en la tienda de regalos del Museo Thyssen-Bornemisza y en su tienda online http://tienda.museothyssen.org. Su precio es de 92 euros. Destaca, además su marcado valor solidario, ya que con su compra se promueve el empleo de personas con discapacidad intelectual y se contribuye a la difusión de la calidad de sus trabajos, permitiéndoles estar presentes en la tienda de un museo de alto prestigio internacional como es el Thyssen-Bornemisza.

 

Fundación Carmen Pardo-Valcarce

La Fundación Carmen Pardo-Valcarce trabaja por la participación de las personas con discapacidad intelectual en nuestra sociedad, creyendo además que así será más rica y diversa. En torno a esta misión, la Fundación ha crecido tanto en número de servicios como de personas atendidas, en torno a unas mil en la actualidad, diseñando apoyos allá donde encuentran barreras para su participación: educación, empleo, vivienda, ocio, deporte, sanidad y justicia. Y buscando un entramado que permita tender puentes para que las personas con discapacidad intelectual estén cada día más presentes en la sociedad.

 

Creada en 1948, su trayectoria en estos años, le permite ser hoy un referente, tanto a nivel nacional como internacional, en el ámbito de la discapacidad intelectual. En al año 2007, la Business Guide creada por Naciones Unidas incluye a la Fundación como una de las 2 únicas ONG españolas, entre 85 ONG de todo el mundo, de mayor confianza para formar alianzas con empresas.

 

Para la Fundación Carmen Pardo-Valcarce es de suma importancia el trabajo en la igualdad de oportunidades y en el respeto. Y en este sentido, cobra especial importancia el uso correcto y respetuoso del lenguaje utilizado para referirse a las personas con discapacidad intelectual: nunca se deben utilizar términos peyorativos como “minusválido” (menos válido), “inválido” (no válido), o “deficiente” (con fallos). El término correcto es siempre persona con discapacidad intelectual. “Persona con” porque las condiciones son sólo partes, una persona son muchas más cosas y la condición no puede eclipsarlo, y “discapacidad” expresa capacidades diferentes.