Acceso a la energía, un asunto de salud

Tener (o no tener) acceso a energía conlleva enormes consecuencias sobre las condiciones de vida, la salud y el ejercicio de los derechos de las personas. Sólo un par de cifras: 2 millones de personas mueren al año por enfermedades relacionadas con el humo de combustiones inadecuadas para cocina y calefacción en los hogares – más que las muertes provocadas por malaria y tuberculosis.1.300 millones de personas en el mundo no tienen acceso a energía eléctrica y 2.700 millones dependen de la leña para calentarse y cocinar. Además, en muchos lugares la mayor parte del consumo doméstico de energía está en manos de las mujeres. La pobreza energética no es neutral, y son ellas quienes sufren la mayoría de los impactos y los problemas que genera la pobreza energética.

Por todo ello el acceso adecuado y sostenible a la energía es una de nuestras prioridades. A través de nuestros programas de desarrollo mejoramos el acceso a la energía para usos domésticos y productivos en zonas rurales de Tanzania y Nicaragua. También trabajamos para que la energía esté en el primer plano de las políticas de desarrollo y, alineados con la iniciativa de Naciones Unidas Energía Sostenible para Todos, impulsamos junto a otras organizaciones aliadas la Mesa por el Acceso a la Energía.