35 días después del terremoto y a dos semanas de la llegada de la época de lluvias, es crucial combatir la desnutrición y proteger a los niños ante posibles brotes de cólera o de dengue
Madrid, 28 de mayo de 2015
«Cuando lleguen las primera lluvias del monzón, las condiciones de vida para los miles de desplazados, que aún viven en la calle sin acceso a una red de agua y saneamiento, se van a ver deterioradas exponencialmente, con lo que aumentará el riesgo de epidemias y de desnutrición infantil, factores que no contribuirán en absoluto a aliviar el estrés de muchos niños y madres que aún sufren el trauma de los primeros terremotos. Es en este grupo de población más vulnerable en el que concentramos ahora nuestros mayores esfuerzos en nuestra intervención en Nepal”, ha señalado esta mañana en un encuentro con periodistas Chiara Saccardi, responsable de la coordinación de la respuesta de emergencia de Acción contra el Hambre en Nepal, que acaba de regresar del país tras trabajar un mes en la fase de primera emergencia.
Saccardi ha incidido en la idea de que ya antes del terremoto, Nepal arrastraba cifras muy preocupantes de desnutrición infantil, tras un mes, esta situación se ha visto agravada: más de 70.000 niños menores de cinco años en Nepal están en riesgo de desnutrición y requieren de ayuda humanitaria urgente ahora mismo. Unos 15.000 de esos niños, en 14 de los distritos más afectados por los seísmos, necesitan tratamientos nutricionales especiales y comidas terapéuticas.
La responsable de la emergencia ha detallado que Acción contra el Hambre, como organización líder en combatir la desnutrición y con presencia en el país antes del terremoto, ya está tratando a niños y bebés menores de cinco años en tres de los distritos más afectados como son Nuwakot, Rasuwa y Makwanpur, así como el propio valle de Katmandú.
“La prioridad de Acción contra el Hambre ahora es proteger a los más vulnerables tras la primera fase del periodo de emergencia, que son los bebés y las madres que están dando pecho. Pero no solo se trata solo de proveer soporte nutricional urgente, sino que además una buena alimentación protegerá la vida de esos niños y los hará más resistentes ante los inminentes brotes de enfermedades relacionadas con el agua que puedan aparecer durante la época de monzón, como puede ser el cólera o el dengue”, ha explicado Saccardi.
Estas acciones de nutrición se ven apoyadas además por soporte psicosocial para aquellas madres y niños que siguen padeciendo las secuelas, el miedo y el pánico a nuevos terremotos y deslizamientos de tierra. Así como por la creación de espacios seguros para bebés, como el del hospital materno infantil de Katmandú. De igual manera, Saccardi ha recordado que como parte de esta estrategia también está apoyar los buenos hábitos de higiene mediante la distribución de materiales, pero también entrenando profesores, enfermeras y madres en un mejor cuidado de los niños en este tipo de situaciones post-catástrofe.
“Otra de nuestras prioridades de intervención es la recuperación de los medios de vida. Ahora que los mercados comienzan a funcionar estamos entregando jornales a cambio de trabajos de limpieza y desescombro de las zonas públicas, posibilitando así el acceso a los alimentos al mismo tiempo que se avanza en la recuperación”, añade Chiara.
Saccardi ha señalado como un factor a tener en cuenta, tras este primer mes en Nepal, la improvisación y urgencia con la que muchos nepalís construyen cualquier tipo de cobijo o alojamiento improvisado, temiendo la llegada del monzón. “Son apenas plásticos y cobertizos en los que muchas familias viven juntas, con poco espacio y en lugares poco apropiados como solares y descampados y en muy malas condiciones de higiene y que esto sin duda se va a haber agravado durante la época de lluvias”, ha narrado.
Haciendo balance la primera emergencia, Chiara reconoce que la coordinación humanitaria y con el gobierno nepalí ha sido muy positiva, “pese a las enormes dificultades logísticas aún no han hecho posible el acceso las zonas más remotas y a la tibia respuesta de la comunidad internacional que solo ha cubierto el 22% de los fondos solicitados por Naciones Unidas.
Acción contra el Hambre es una organización humanitaria internacional e independiente que combate la desnutrición infantil a la vez que garantiza agua y medios de vida seguros a las poblaciones más vulnerables. Intervenimos en más de 45 países apoyando a más de nueve millones de personas. Nuestra visión es un mundo sin desnutrición; nuestro primer objetivo, devolver la dignidad a quienes hoy viven amenazados por el hambre.
























