Activistas de la ONGD ONGAWA marcharon abrigados por el centro de Madrid para reclamar un uso racional del aire acondicionado

Las consignas instaban a desabrigarse y no regular el termostato por debajo de 26°C para luchar contra el Cambio Climático y sus consecuencias en la extensión de la pobreza a nivel global.

El Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDEA) asegura que regular el aire a esa temperatura es más que suficiente para sentirse cómodos en verano.

La marcha se enmarca dentro de la campaña “Efecto Luciérnaga. Lúcete”  con la que la organización quiere evidenciar el vínculo entre nuestros gestos diarios y la pobreza.



Ayer un grupo de voluntarios de la ONGD ONGAWA Ingeniería para el Desarrollo Humano organizaron, por las calles del centro de Madrid, una marcha para concienciar sobre la importancia de hacer un uso racional del aire acondicionado. Según sus promotores, el uso indiscriminado de estos aparatos contribuye al Cambio Climático y éste, a su vez, al deterioro del medio ambiente y el empeoramiento de la vida de las personas en todo el mundo

El itinerario comenzó a las 19.30 en Callao y finalizó una hora más tarde en el Museo Municipal, junto a Tribunal. Durante el recorrido, los activistas marcharon con ropa de abrigo, desafiando los casi 40°C registrados durante la jornada en la capital, y en un mes de julio clasificado como el más caluroso de los últimos cuarenta años. La petición, reflejada en los mensajes de las pancartas, era clara: desabrigarse y no regular el aparato a menos de 26°C.

Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE) del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, “la adaptación del cuerpo a las condiciones climáticas del verano y el hecho de llevar menos ropa y más ligera, permiten que una temperatura de 26°C sea más que suficiente para sentirse cómodos”. Además, añade, la diferencia máxima recomendable del interior frente a la temperatura exterior es de 12°C.

Más allá de esos límites, pueden ocasionar problemas de salud, especialmente en los más pequeños y los mayores. Además, algunos expertos aseguran que el el uso simultáneo de estas máquinas puede aumentar espontáneamente la temperatura de una ciudad como Madrid entre 1,5 y 2°C.  A pesar de ello, los efectos perjudiciales de su uso inadecuado a nivel local no son comparables a sus consecuencias para las poblaciones de los países del Sur. 

El Cambio Climático impacta directamente en la extensión de la pobreza a través de su contribución al aumento de las hambrunas, enfermedades y migraciones masivas, entre otros factores. Por este motivo, la acción de ayer ser enmarcaba dentro de la campaña «Efecto Luciérnaga. Lúcete«, con la que la ONGD ONGAWA quiere invitar a que vinculemos nuestros gestos diarios, como consumidores y ciudadanos, con la lucha contra la pobreza global.

El impacto del uso de los aparatos de aire acondicionado en el Cambio Climático se produce tanto por el empleo de refrigerantes que generan gases de efecto invernadero, como por su consumo energético. Por ello, subir la temperatura del termostato es un gesto que todos podemos hacer para luchar contra la pobreza, disminuyendo el consumo de energía adicional un 8%, según algunos expertos, por cada grado que aumentamos la temperatura.