
Los migrantes en prisión en Malawi
Testimonios de MSF
«El único delito que ha cometido la gran mayoría de esas personas es haber soñado con tener una vida mejor en Sudáfrica. No tiene ningún sentido que estén encerrados durante meses en una prisión de alta seguridad; no son culpables de nada. Sin embargo, somos testigos del sufrimiento que están soportando: hacinamiento extremo, condiciones insalubres, alimentación inadecuada, así como el tormento mental de no saber cuándo o cómo van a ser puestos en libertad. La actual política para la gestión de los flujos migratorios en Malawi está teniendo consecuencias terribles sobre personas inocentes».
Amaury Grégoire, coordinador general de MSF en Malawi.
«Las entrevistas que realicé con numerosos internos muestran que la migración procedente de Etiopía no se da como respuesta a una ‘elección’ voluntaria de estas personas para mejorar su nivel de vida o para conseguir un trabajo mejor pagado, tal y como indica la definición de migrante económico. Las historias de los internos dan testimonio de que las condiciones de vida en la parte de Etiopía de la que provienen son tan nefastas que la migración se convierte en la única opción para ellos. La falta de tierras para la agricultura, porque la tierra se reparte entre hermanos, así como la limitación de oportunidades de trabajo son factores de presión para los migrantes, que acaban abandonando su país como último recurso».
Umberto Pellecchia, antropólogo de MSF

Información sobre el estado de las personas
A fecha del 21 de julio había 270 extranjeros en la Prisión Central de Maula en Lilongwe, capital de Malawi, entre los que había 232 etíopes encarcelados bajo la acusación de ser migrantes ilegales. Todos ellos afirman que estaban de camino a Sudáfrica en busca de oportunidades de trabajo. También se está encerrando a migrantes etíopes en otras cárceles del país; a día de hoy hay 63 migrantes en la prisión Nchisi y otros 32 en Dedza.
Los migrantes etíopes son especialmente vulnerables. El equipo médico de MSF que trabaja en la clínica de la prisión ha observado las malas condiciones de salud en las que se encuentran todas estas personas a causa del largo y difícil viaje que han hecho, de una ingesta nutricional deficiente e insuficiente, de la pobreza y del aislamiento. Mientras que los presos regulares provenientes del propio Malawi cuentan con sus familias para complementar su alimentación y recibir otras formas de apoyo material, los migrantes etíopes carecen de estos mecanismos de apoyo adicionales, lo cual exacerba su vulnerabilidad. Muchos de ellos, presentan desnutrición, neumonía, paludismo grave y úlceras por presión. Recientemente, un grupo de etíopes inició una huelga de hambre de una semana en protesta por las condiciones en las que viven.

MALAWI. Blantyre. May 25th, 2015. Chichiri Prison. Overview of an overcrowded cell portrayed early in the morning (6am) The prisoners are waiting the authorization to go out to the common space after some 14 hours spent in critical condition. Overcrowding is a critical problem in Malawian jails. Chichiri Prison was built to house 800 prisoners instead of the 2000 currently detained there. According to medical statistics this specific cell 5, one of the most overcrowded, have the most case of viral transmissions (Tuberculosis, Hepatitis, Malaria, HIV) as well as the highest percentage of other diseases related to unhygienic conditions (Scabies, skin infections, rash).
Malawi, 24 de junio 2015
Las autoridades penitenciarias afirman que el creciente número de migrantes que hay actualmente en la prisión de Maula ya se ha convertido en un grave problema. Y es que no sólo se está encarcelando a un número de personas significativamente mayor este año, sino que no están siendo puestos en libertad. Se está creando un estrés adicional sobre un sistema ya de por sí sobrecargado. A juzgar por las conversaciones con los funcionarios del gobierno de Malawi, parece que hay una preocupación creciente de que, dados ciertos patrones de migración en el sur de África, el problema de los migrantes indocumentados que transitan por Malawi probablemente aumente con el tiempo.
Superpoblación
MSF ve con preocupación el impacto que puede llegar a tener esta enorme superpoblación en las prisiones de Malawi; ya no sólo para los migrantes, sino para todos los reclusos. Los residentes de las prisiones no tienen espacio para dormir o para guardar sus pertenencias debido a que la prisión sobrepasa en 3 veces su capacidad prevista (en la actualidad hay unos 2.650 reclusos en la prisión de Maula y cerca de 2.000 más en la prisión de Chichiri, en Blantyre; ambas se construyeron para unas 800 personas). Hay una media de 147 reclusos en cada celda, que están diseñadas para albergar de 50 a 60 personas. Los presos tienen tan poco espacio físico disponible que pasan las noches apoyados los unos contra los otros, sentados sobre un suelo de cemento y sin poder tumbarse. Tan sólo dormitan porque en esas condiciones es imposible descansar adecuadamente. Otra de las consecuencias de este hacinamiento son los casos graves de úlceras por presión que los equipos de MSF atienden de manera constante.
El Comité Europeo para la Prevención de la Tortura y los Tratos Inhumanos o Degradantes (CPT) recomienda el uso de unos 4m²/persona como referencia de lo que sería una medida útil para no caer en niveles totalmente inaceptables de hacinamiento. La realidad en Malawi es que la mayoría de los internos tienen menos de 0,5 metros cuadrados para vivir, a pesar de que muchos estarán encarcelados durante años.
MSF urge a las autoridades penitenciarias a que adapten sus condiciones de detención y a que proporcionen un trato más humano a todos los reclusos, ya sean migrantes o no, proporcionándoles un espacio digno para vivir.
La alimentación inadecuada conduce a altos niveles de desnutrición
La nutrición es una preocupación importante en la prisión de Maula, pues los reclusos reciben un suministro inadecuado de alimentos en términos de cantidad, valor nutricional e ingesta de calorías. Los presos en Maula comen sólo una vez al día, normalmente un plato de Nsima (harina de maíz), que a veces viene acompañado de judías o de verduras. Las proteínas son casi inexistentes en la dieta que las autoridades proporcionan a los reclusos y el grupo de Etiopía en particular está sufriendo de enfermedades de la piel relacionadas con la falta de proteínas, debido a que el alimento básico de Malawi es incompatible con sus hábitos alimenticios tradicionales (el alimento básico de Etiopía es la injera, una torta de harina rica en proteínas). En junio, MSF proporcionó suplementos alimenticios terapéuticos a 18 internos con desnutrición grave o moderada en Maula. Mientras los presos provenientes de Malawi cuentan con sus familias para complementar su alimentación y recibir otras formas de apoyo material, los migrantes carecen de estos mecanismos de apoyo adicionales, lo cual exacerba su vulnerabilidad.
Enfermedades infecciosas y problemas de agua y saneamiento
El agua y el saneamiento de la cárcel representan otro grave problema, ya que los estándares ofrecidos están muy por debajo de los requisitos mínimos definidos por los organismos humanitarios durante una emergencia aguda. En la prisión de Maula hay un grifo para cada 900 personas, cuando el requisito mínimo durante una emergencia es un grifo por cada 200-250 personas. Los reclusos cuentan con una letrina para cada 120 personas, en lugar del mínimo establecido, que es de una letrina por cada 20-50 personas.
El control infecciones y la ventilación dentro de las celdas son deficientes, y en esas condiciones las enfermedades son propensas a propagarse rápidamente. Las enfermedades infecciosas, como es el caso de la tuberculosis, se transmiten a través del contacto cercano y son difíciles de controlar. Las afecciones dermatológicas en unas condiciones de hacinamiento como estas son también muy frecuentes. La mayoría de las consultas que recibe MSF son por casos de malaria, infección del tracto urinario, diarrea, enfermedades de transmisión sexual y dolencias de la piel (por lo general, sarna). La salud mental es otro de los problemas de salud más graves con los que se encuentran los equipos médicos de la organización. Durante un cuestionario reciente llevado a cabo por MSF, el 45% de los internos mencionó haber tenido pensamientos de quitarse la vida desde que ingresó en la prisión.
Información básica general
La información siguiente se basa principalmente en información del Centro de asistencia y defensa legal, y de derechos infantiles (CRAPAC) de Malawi. CRAPAC es parte de un consorcio más amplio de servicios legales en Malawi llamado PASI. Reciben la financiación de DFID. PASI se fundó en el año 2000 y ofrece apoyo legal a los presos dentro del sistema de justicia penal. Cuentan con 64 asistentes legales que trabajan en todos los distritos del país en los que hay cárceles. Para obtener más información: Alfred Munika, Director del Centro de asistencia y defensa legal, y de derechos infantiles (CRAPAC). Email: Alfred@crapac.org.
Un gran número de migrantes africanos atraviesa Malawi de camino a Sudáfrica. Los informes llevados a cabo por distintas organizaciones indican que las cifras han ido en aumento en los últimos dos años, posiblemente debido a que otros países, como Mozambique, están haciendo más difícil para los migrantes indocumentados viajar por tierra a través de su país.
Los migrantes indocumentados están siendo arrestados en «barridas» de la policía y están siendo entregados al Departamento de Inmigración, que a su vez los entrega a las prisiones de Malawi, donde languidecen por un periodo de hasta seis meses en la sección de detención preventiva de las cárceles junto a delincuentes acusados, sin una expectativa realista para su liberación o repatriación.
Los migrantes que están en las cárceles no han cometido ningún delito; fueron detenidos por intentar cruzar el país de manera irregular. Como »migrantes prohibidos», el tribunal de Malawi ha ordenado su repatriación dentro de los tres meses siguientes a su detención inicial, pero a 21 de julio de este año, al menos 160 migrantes, todos etíopes, llevaban en prisión más de 3 meses: 23 llegaron a finales de diciembre, 65 en enero, y otros 72 en marzo.
El Departamento de Inmigración espera que los migrantes puedan pagar por su propia repatriación, pero por lo general no tienen dinero para ello. Como el Departamento de Inmigración tampoco dispone de fondos para pagar su regreso, los migrantes se quedan en una situación de desamparo y a la espera de una solución que nunca llega. CRAPAC ha hecho un seguimiento constante de la situación utilizando para ello los datos del Departamento de Inmigración, pero no ha tenido ningún contacto con el Gobierno etíope. CRAPAC citó el ejemplo reciente de un grupo de etíopes que fueron arrestados en mayo en el norte del país (57 en Mzuzu y 31 en Nkata Bay). Sólo permanecieron en prisión durante 2- 3 semanas.
CRAPAC apeló directamente al Tribunal Supremo antes de que fueran llevados a juicio. Buscaban la «indulgencia» del juez del Tribunal Supremo, quien determinó que debían ser devueltos inmediatamente. Se dispuso un autobús en una semana, a cargo del Gobierno de Etiopía, que los recogió en la frontera con Tanzania y los llevó a Kenia (no se necesitan documentos de viaje para pasar a través de Tanzania).
CRAPAC afirma que es imperativo que el Gobierno etíope juegue un papel proactivo para la repatriación de sus nacionales. En el pasado, el gobierno de Etiopía enviaba dinero para pagar el desplazamiento aéreo de los migrantes, pero ahora son demasiados y ya no se hacen cargo de ellos.
CRAPAC mantiene conversaciones regulares con el Departamento de Inmigración que en ocasiones presentan resultados positivos. A veces, el Departamento de Inmigración envía al magistrado a la sección de prisión preventiva para hacer un juicio sobre el terreno para los migrantes, que pasan por el libro de registro y son procesados en grupos; luego se decide sobre su repatriación como grupo en general. Aun así, el magistrado está obligado a ver a todos los migrantes.
La participación de agentes de la ONU
ACNUR entra en la sección de prisión preventiva para detectar migrantes que quizás podrían optar a obtener el estatuto de refugiado. Si los encuentran, se les lleva a Zaleka, el único campo de refugiados que hay en Malawi.
La OIM tiene un programa para ayudar a los migrantes a volver a su país de origen, pero el regreso debe ser voluntario, y ayudar a los migrantes que se encuentran dentro de un entorno penitenciario es bastante complicado; más aún cuando los migrantes están mezclados con los presuntos delincuentes o con convictos. Otro de los desafíos a los que se enfrenta la OIM es registrar a los migrantes que no tienen documentos de identificación personal (como es el caso de la mayor parte de los migrantes que hay en Maula). Tratar de determinar su identidad es un proceso difícil e implica que haya una colaboración fluida con el país natal de los migrantes. La OIM ha ayudado a regresar algunos migrantes que fueron ayudados por ciudadanos de Malawi y que no llegaron a entrar en prisión. La OIM está de acuerdo en que los migrantes etíopes están en una situación muy vulnerable y que su estado de salud no es bueno.
Actividades de MSF en las cárceles
Desde septiembre 2014, MSF trabaja de manera permanente en dos de las cuatro prisiones centrales de Malawi: la prisión de Maula, en la capital Lilongwe (la más grande del país con 2.650 reclusos que cumplen condenas cortas y largas), y Chichiri, en la sureña ciudad de Blantyre (2.000 reclusos, condenados con penas de duración media y también un número importante de presos preventivos en espera de juicio). El equipo médico de MSF se compone de 4 miembros en cada sitio. MSF inició su intervención en las prisiones de Maula y Chichiri para hacer frente a las necesidades de un grupo de población que estaba desatendido y que sufría un riesgo extremadamente alto de sufrir y provocar la transmisión del VIH y la tuberculosis (TB). MSF emplea a un oficial de clínica y a una enfermera que trabajan codo con codo con los médicos de la prisión para proporcionar atención médica a todos los reclusos y el personal penitenciario. La clínica de MSF proporciona asesoramiento en las áreas concretas de
VIH/TB y la gestión médica de las enfermedades de transmisión sexual. MSF presta además servicios de laboratorio y ha adquirido varias máquinas GeneXpert para ayudar en el diagnóstico de la tuberculosis. Un promotor de la salud de MSF lleva a cabo actividades de sensibilización en la prisión de Maula, haciendo pruebas de Hepatitis B/VIH/TB a los pacientes, explicando a los reclusos la importancia de seguir el tratamiento y educando a todo el mundo sobre los comportamientos de alto riesgo que deben evitar dentro de los centros penitenciarios.
MSF también ha comenzado a trabajar para mejorar el saneamiento y la distribución de agua en ambas cárceles, ya que la situación actual en este apartado es crítica e inaceptable. Desde el punto de vista de MSF, las sentencias inadecuadas, la representación legal deficiente o nula que tienen los presos (especialmente las personas en prisión preventiva), la falta de instalaciones suficientes para menores, las violaciones y la violencia que ejercen determinados grupos sobre algunos reclusos exigen una respuesta adecuada que debe incluir la reforma penitenciaria en Malawi y en otros países africanos. La organización exige que otros organismos internacionales y ONG se involucren para mejorar la infraestructura carcelaria, con una dedicación especial sobre el agua y el saneamiento, y en proporcionar más espacio vital a los reclusos.
























