Acción contra el Hambre pide rediseñar el sistema humanitario para garantizar el acceso a las víctimas y extender los efectos de la ayuda al largo plazo

738

Cumbre Humanitaria Mundial (Estambul, 23-24 mayo 2016)

  • Los días 23 y 24 de mayo está teniendo lugar la I Cumbre Humanitaria Mundial en Estambul, en la que los cerca de 6.000 participantes discutirán los retos y el futuro de la ayuda humanitaria, además del resurgimiento de la violencia a la que se enfrentan los profesionales humanitarios.
  • Resiliencia, protección y flexibilidad son las tres claves para reconfigurar un sistema humanitario que sigue salvando vidas pero que podría tener un mayor rendimiento.
  • 79 millones de personas necesitaron ayuda humanitaria en 2015.

En el último año ha habido siete crisis humanitarias de nivel tres (la calificación más grave en el sistema de clasificación de Naciones Unidas). Cinco de ellas estaban directamente relacionadas con la violencia (Yemen, Siria, Iraq, Sudán del Sur y República Centroafricana). El número de desplazados por la violencia asciende a cerca de 60 millones, el mayor escenario desde la Segunda Guerra Mundial. En 2014, 329 trabajadores humanitarios fueron víctimas de ataques, principalmente en las zonas de conflicto.

“La cumbre de Estambul es una oportunidad inmejorable para poner sobre la mesa todos estos retos y adaptar el sistema humanitario a este nuevo escenario. Es urgente revisar las modalidades e instrumentos de la ayuda para  hacerla más eficiente: estamos hablando de una rentabilidad que se mide en vidas humanas”, explica Manuel Sánchez-Montero, Director de Incidencia y Relaciones Institucionales de Acción contra el Hambre-España. “Estamos siendo testigos de un aumento alarmante del sufrimiento humano y de amenazas sin precedentes al derecho humanitario internacional en los últimos años – explica Andrea Tamburini- Director General de Acción contra el Hambre-EEUU, que estará presente en la cumbre – y por eso tenemos que aprovechar esta oportunidad para reforzar y reformar el sistema humanitario desde dentro, y configurar un mecanismo que nos permita rendir cuentas de todos los compromisos que adquiramos durante estos dos días”.

Protección, resiliencia y flexibilidad
Una delegación de la Red Internacional Acción contra el Hambre estará presente en la cumbre de Estambul para tratar de empujar a los líderes políticos hacia tres cambios concretos.

Un Relator especial en Naciones Unidas para la protección de los trabajadores humanitarios
Acción contra el Hambre hace un llamamiento para la creación de un Relator Especial de Naciones Unidas para la protección de los trabajadores humanitarios, en especial del personal nacional, con el objetivo de luchar contra la impunidad los ataques a trabajadores humanitarios, sensibilizar, investigar y hacer cumplir la ley de forma independiente.Considerados crímenes de guerra en virtud del derecho internacional humanitario, estos ataques no son consecuencia inevitable de conflicto, sino de violaciones perpetradas por los beligerantes y que están impidiendo que la ayuda llegue a quienes lo necesitan”, explica Pauline Chetcuti, responsable de advocacy humanitaria en Acción contra el Hambre-Francia. La organización ha lanzado una campaña para recoger firmas que apoyen esta petición.

Un sistema humanitario más flexible y conectado a otras políticas
“En un escenario con una complejidad como la actual no podemos mantenernos en la ortodoxia del modelo clásico de acción humanitaria: tenemos que ser conscientes de que existen una serie de actores con los que hay que colaborar y trabajar si queremos priorizar la ayuda a las víctimas”, asegura Sánchez-Montero.

Acción contra el Hambre espera también que citas como la de Estambul sirvan, más allá de la reafirmación de los principios humanitarios, para destacar el necesario abordaje de las crisis de forma coordinada con los ejes político y de seguridad, pero manteniendo la ayuda enfocada a necesidades y ejecutada de forma independiente. “Crisis como la de Siria hacen evidente que es necesario abordarla desde tres ejes complementarios: seguridad, estabilización y ayuda, y no limitarse solo al primero si es que se tienen obtener resultados duraderos”, añade.

Resiliencia, para que la ayuda se sostenga en el medio y largo plazo
Acción contra el Hambre llega a la cumbre con una propuesta para priorizar nuevas modalidades de ayuda, como las intervenciones basadas en ayuda monetaria, ya sea incondicional o con programas como “dinero por trabajo”, que no solo permiten la reactivación de los mercados locales, sino que contribuyen a  la creación de  resiliencia, permitiendo a las comunidades liderar su propio camino de reconstrucción y preparación ante futuras crisis.“Tenemos que superar la visión cortoplacista que supone centrarnos únicamente en la cobertura de las necesidades inmediatas.Es hora de incluir a las personas afectadas por las crisis en esta conversación y redirigir los esfuerzos hacia la creación de resiliencia, llevando nuestra mirada más allá de la crisis, para recoger también el largo plazo”, añade Tamburini.

Pese a las críticas y debates que han surgido durante la preparación de esta cita mundial, Acción contra el Hambre subraya la importancia de acudir a la cita con propuestas constructivas, basadas en evidencias, sustentadas por los principios humanitarios y encaminadas al alivio del sufrimiento humano.

Acción contra el Hambre es una organización humanitaria internacional e independiente que combate la desnutrición infantil a la vez que garantiza agua y medios de vida seguros a las poblaciones más vulnerables. Intervenimos en más de 45 países apoyando a más de nueve millones de personas. Nuestra visión es un mundo sin desnutrición; nuestro primer objetivo, devolver la dignidad a quienes hoy viven amenazados por el hambre.