
Desde Payasos sin Fronteras nos sumamos a la iniciativa de la “Caravana a Grecia” (www.caravanaagrecia.info), uno de nuestros artista viajará el próximo 16 de julio desde Barcelona a bordo de uno de los autocares de la caravana.
El objetivo de esta iniciativa es visibilizar el incumplimiento de los tratados internacionales referentes a la protección de los refugiados que todos los países miembros de la UE han firmado y ratificado y que, no obstante, no se aplican de forma adecuada. Entre ellos España, quién no está llevando a cabo los mandatos a los que le obliga la suscripción de los convenios internacionales en materia de acogida a personas refugiadas.
Desde PSF queremos manifestar nuestro firme compromiso con la población refugiada, a quien nos debemos desde 1993, y para quien hemos realizado nuestro trabajo voluntario de manera ininterrumpida desde entonces, realizando más de 5.000 espectáculos de circo en más 110 países para cerca de 4 millones de personas.
La risa, elemento indispensable para el fortalecimiento de quien sufre las consecuencias de conflictos armados y desastres naturales, sigue siendo nuestra estrategia. Y así será en esta caravana también: nuestra artista voluntaria se encontrará en Atenas con otros tres artistas de Payasos Sin Fronteras para atender a la población refugiada en Atenas y para acompañar a las familias que eventualmente puedan subirse a estos autocares de vuelta a España.
PSF trabaja en Serbia, Macedonia y Grecia desde septiembre de 2015 y ha atendido a cerca de 40 mil personas en los emplazamientos de Gevgelija (Macedonia), Presevo (Serbia), Idomeni, Atenas, Kós, Lesvos y Tesalonika (Grecia).
Desde Payasos Sin Fronteras hemos emprendido otras iniciativas de apoyo a los refugiados y de denuncia al mal trato que se les está llevando a cabo desde la Unión Europea. Un ejemplo de ellas, han sido las diferentes concentraciones que convocamos de setiembre a diciembre del 2015 en los ayuntamientos de varios municipios y ciudades, entre ellas Madrid (Plaza Cibeles) y Barcelona (Plaza Sant Jaume), que se llenaron de gente bajo el lema “1 minuto de vergüenza”. Las reivindicaciones se centraron en la exigencia a los gobiernos europeos para que respetasen el artículo 31 de las convenciones de Ginebra, el cual establece que no se puede penalizar a ningún refugiado por haber entrado de forma irregular si procede de un lugar donde su vida está en peligro y se ha presentado a las autoridades.
Otra iniciativa desarrollada recientemente fue la campaña de rechazo a las ayudas hipócritas de la Comisión Europea para organizaciones y iniciativas culturales como la nuestra, es decir, que tengan “la voluntad de integrar los refugiados en las comunidades europeas, fomentando, además, el respeto y la comprensión por los valores democráticos, la diversidad, la ciudadanía, la tolerancia, el diálogo intercultural y el respeto por otras culturas”. Unas ayudas que consideramos verdaderamente hipócritas ya que, mientras pretenden comprar la aquiescencia de una parte del sector cultural europeo, reforzando de paso el modelo geopolítico de esta Europa atlantista y de mercados, diseñada contra las personas, abandonan a decenas de miles de mujeres, hombres y niños, que huyen de la guerra y la miseria a su suerte. Por no olvidar las deportaciones sin garantías de miles de refugiados más hacía Turquía. ¿Se puede ser más hipócrita?
























