Ni Xunta ni Ministerio avisan de los altos niveles de ozono en las Rías Bajas gallegas

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Durante el domingo se han registrado ocho superaciones del umbral de información a la población, sin el preceptivo aviso de la Administración a la población más sensible

Con la ola de calor que viene sufriendo la mayor parte del país en los últimos días, el intenso tráfico motorizado que soportan las principales ciudades y carreteras gallegas y el incremento del consumo de electricidad producida en centrales térmicas de carbón por el uso de aire acondicionado, han provocado que se disparen los niveles de ozono, sin que se estén adoptando las medidas legalmente previstas para proteger a la población.

Ayer domingo se produjeron en las Rías Bajas ocho superaciones del umbral de información de ozono troposférico, establecido por la normativa en 180 microgramos de ozono por metro cúbico de aire, como media horaria. Siete de estas superaciones se han producido en la estación de control de la contaminación de Noia y la octava en la estación móvil de la Xunta en la Isla de Arosa. La máxima contaminación se ha registrado en la estación de control de Noia, donde a las seis de la tarde se alcanzó un nivel de ozono de 228 microgramos por metro cúbico.

Ambas estaciones son representativas de la calidad del aire de las zonas Franxa Fisterra-Santiago y Sur das Rías Baixas, entre las provincias de A Coruña y Pontevedra, con una población de 700.000 habitantes y donde durante el día de ayer decenas de miles de personas disfrutaban de un día de playa desarrollando actividades de riesgo al aire libre que han puesto en peligro su salud. La estación de Noia es gestionada directamente por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA).

La previsión de la superación del umbral de información obliga a las autoridades competentes a advertir a las personas más sensibles a la contaminación atmosférica, tales como niños y niñas, personas mayores, mujeres gestantes o personas con problemas respiratorios o cardiovasculares, de que se protejan evitando en las horas centrales del día y a la caída de la tarde cualquier esfuerzo físico y los ejercicios al aire libre. También deben informar sobre la previsión de evolución de la contaminación, las áreas afectadas y la duración del episodio.

No obstante, ni la Xunta de Galicia ni el MAGRAMA han difundido ayer ningún aviso a la población durante este episodio de muy elevada contaminación por ozono, incumpliendo su obligación legal y dejando desasistidos a los 700.000 habitantes y las decenas de miles de visitantes de las dos zonas afectadas. Se trata de una grave negligencia de los Gobiernos autonómico y central, que deberían estar coordinados ante estas situaciones de emergencia.

Ante la persistencia de los elevados niveles de ozono durante al menos hoy lunes, de acuerdo a las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología y la Xunta de Galicia, Ecologistas en Acción demanda la adopción de las medidas necesarias de urgencia para evitar volver a alcanzar el umbral de información por ozono. Medidas que deben pasar por la limitación del tráfico urbano e interurbano y del funcionamiento de las centrales térmicas gallegas, principales emisores de los contaminantes precursores del ozono.

Asimismo, exigen a las administraciones autonómica y central que cumplan con su obligación de mantener informada a la población, garantizando el derecho a la salud pública.

El ozono troposférico, también conocido como ozono “malo» por contraposición al de la estratosfera, es un contaminante secundario producido por la reacción entre la luz solar y el dióxido de nitrógeno y los hidrocarburos emitidos por los automóviles y algunas industrias.

Por inhalación, provoca irritación de los ojos y vías respiratorias superiores, un incremento del riesgo de enfermedades respiratorias agudas y reducción de la función pulmonar, así como el agravamiento de patologías cardiovasculares.

La OMS estima en 1.800 los fallecimientos prematuros anuales en España producidos como consecuencia de la exposición a niveles de ozono como los registrados estos días. El ozono, además de para las personas, es también tóxico para la vegetación, dañando los bosques y reduciendo la productividad de los cultivos.